Una pasajera que salió sin heridas del accidente ferroviario de Adamuz el pasado 18 de enero, viajaba también este miércoles a bordo de uno de los dos trenes que han chocado en Urda (Toledo) y ha vuelto a resultar ilesa, aunque según la trabajadora de Cruz Roja que la atiende está «emocionalmente muy afectada».
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Una voluntaria de Cruz Roja cuenta que no ha querido hablar ante las cámaras

La historia de esta pasajera, que nueve meses después de sobrevivir a la tragedia de la localidad cordobesa se encontraba en uno de los convoyes implicados en el siniestro de los Montes de Toledo, la ha dado a conocer Carmen García, trabajadora de Cruz Roja desplazada hasta la zona para asistir a los afectados. En declaraciones a En boca de todos, García explicó que la superviviente no está en condiciones de comparecer: «Está muy afectada y no ha querido intervenir por lo que está sucediendo. No tiene daño físico, pero emocionalmente está muy afectada».

La voluntaria describió asimismo la variedad de casos que atienden los equipos de emergencia en el pabellón habilitado para los viajeros, con una advertencia: «Aquí hay gente que se mueve a diario en el tren, hemos encontrado casos muy concretos». Sobre el estado de quienes esperan noticias, García relató que «nos estamos encontrando de todo porque son momentos tan difíciles que cada persona lo gestiona a su manera. Hay gente con la mirada perdida, gente muy generosa que está preocupada por alguien que iba en el asiento de al lado y no lo ve en el pabellón. Hay gente que está muy triste y enfadada».
Amalia Montealegre, superviviente de Adamuz: «Ha vuelto a pasar»

Otra superviviente del descarrilamiento de enero, Amalia Montealegre, se pronunció sobre el choque de este miércoles en unas declaraciones emitidas por Informativos Telecinco, en las que lamentó que «hace menos de un año que pasó lo mismo y no se ha solucionado nada». Visiblemente emocionada, la joven añadió: «Pienso en la gente que haya podido estar pasando lo que pasé yo ese día y de verdad que no puedo. No quiero pensar en lo que tienen que estar pasando esa gente ahí dentro».
El desconsuelo ha alcanzado también a los familiares de las víctimas de la tragedia cordobesa. Entre ellos, Javier Pacios lo resumió así: «No tengo palabras. Es horroroso lo que estamos viendo y lo que nos está removiendo otra vez». A continuación reclamó responsabilidades políticas por el nuevo accidente ferroviario, que ha devuelto a las familias de Adamuz a la tragedia que vivieron en enero, y exigió la «dimisión irrevocable del Gobierno entero».
Un AVE contra un Iryo nueve meses después de los 46 muertos de Adamuz
El siniestro de Urda se produjo a las 8:54 en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, cuando un AVE de Renfe embistió por detrás a un tren de Iryo que estaba detenido en la vía. En los dos convoyes viajaban más de 540 personas, y el balance, que la portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha fijó a primera hora en diez fallecidos, superaba a mediodía los 40 muertos, como recogía la cobertura del choque entre el AVE y el Iryo en Urda.
El accidente llega nueve meses después de la tragedia de Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde el 18 de enero el descarrilamiento de un tren de Iryo y su posterior choque con un Alvia de Renfe dejaron 46 muertos, una tragedia de la que la superviviente atendida en Urda logró escapar sin heridas nueve meses antes de encontrarse a bordo de uno de los trenes involucrados en la tragedia de Urda.
