Los trabajadores de Noxvo, la empresa editora del histórico portal FórmulaTV, han roto su silencio para denunciar que el cierre de la compañía no se debe a causas tecnológicas externas. En testimonios recabados por ElPlural.com, los empleados señalan directamente a la cúpula directiva por malgastar los beneficios en «excentricidades» mientras mantenían a la redacción en condiciones de precariedad extrema.
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El mito de la IA como verdugo de la prensa especializada
Durante los últimos meses de agonía de la empresa, la dirección de Noxvo intentó justificar la falta de solvencia aludiendo al impacto de la Inteligencia Artificial y a los cambios de algoritmo en Google Discover. Sin embargo, la plantilla desmiente categóricamente esta versión, afirmando que los proyectos seguían generando un volumen de visitas saludable y que el tráfico no era el problema real. Según las fuentes consultadas, la caída de FórmulaTV es la consecuencia inevitable de una «muy mala gestión» por parte de unos administradores que no supieron reaccionar cuando el viento dejó de soplar a favor.
Los trabajadores describen un escenario en el que las webs «iban solas» gracias al esfuerzo de los redactores, mientras que la cúpula se limitaba a recoger los beneficios sin reinvertir en la estructura. La realidad que dibujan los afectados es la de un modelo de negocio que fue muy rentable en su origen, pero que terminó devorado por la incapacidad de sus gestores para dar un giro de timón necesario en el momento crítico.
Excentricidades frente a precariedad laboral
Lo más escandaloso del relato de los empleados es el destino que, según denuncian, se le dio al dinero de la empresa. Mientras se denegaban mejoras salariales y se aplicaba un modelo basado en la «explotación», los beneficios se habrían esfumado en caprichos personales de la dirección. «Se han fundido el dinero en viajes o en excentricidades como una papelera que hablaba o un Baby Yoda de cientos de euros», relatan fuentes internas con indignación.
Esta gestión del capital contrastaba con la realidad diaria de la redacción, donde el uso sistemático de becarios —llegando a haber tres por cada redactor contratado— era la norma para sostener la producción de contenidos a bajo coste. Las quejas de la plantilla eran despachadas con amenazas veladas, recordándoles que siempre habría gente joven dispuesta a ocupar su puesto por salarios ínfimos. El desequilibrio entre el lujo de los despachos y la precariedad de las mesas de redacción acabó por dinamitar la paz social de la compañía.
La batalla sindical y el horizonte judicial de 2028
El conflicto entre la propiedad y los trabajadores de FórmulaTV no es nuevo, pero se recrudeció tras la pandemia. Al intentar reivindicar derechos básicos, como la aplicación del convenio de la prensa diaria, los empleados se encontraron con una negativa rotunda y nuevas amenazas de despido. Muchos redactores y colaboradores, estos últimos sometidos a retrasos de meses en sus pagos, terminaron abandonando el proyecto o siendo despedidos.
La situación ha derivado en un proceso judicial complejo que, debido a la saturación del sistema, no verá sus juicios principales hasta el año 2028. Para los trabajadores, el cierre por concurso de acreedores y la declaración de insolvencia de la empresa es el último agravio de una dirección que prefirió «cargarse el proyecto» antes que mejorar las condiciones de quienes lo hacían posible. El sentimiento de pérdida es profundo, no solo por el empleo, sino por ver morir un referente mediático que, en manos adecuadas, todavía tendría un largo recorrido por delante.
