La música disco ha perdido a una de sus voces más reconocibles. Victor Willis, cantante principal y uno de los fundadores de Village People, ha fallecido a los 74 años a causa de una enfermedad tan breve como agresiva. La propia banda confirmó la triste noticia con un comunicado en sus redes oficiales, en el que pedía respeto para la intimidad de la familia, y su esposa, Karen Huff-Willis, corroboró la pérdida del artista que puso voz a un himno universal como YMCA y que encarnó sobre los escenarios al mítico policía del grupo.
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Del coro de una iglesia al arquetipo más famoso del pop
Nacido en Texas en 1951 y criado en San Francisco, Willis era hijo de un predicador baptista y forjó su prodigiosa voz cantando en la iglesia de su padre, ese primer escenario donde tantas leyendas de la música negra estadounidense aprendieron el oficio. Formado además en interpretación y danza, dio el salto a Nueva York, se integró en la prestigiosa Negro Ensemble Company y llegó a pisar Broadway en la producción original de The Wiz en 1976, un bagaje teatral que resultaría decisivo para lo que estaba por venir.
Su destino cambió cuando el productor Jacques Morali ideó un grupo que convertiría los arquetipos de la masculinidad en puro espectáculo. Así nació Village People, cuyo álbum de debut vio la luz en 1977 con Willis como voz principal y auténtico corazón del proyecto. Fue él quien dio vida a algunos de aquellos personajes que hicieron universalmente reconocible a la banda, muy especialmente el del policía, con su gorra y su bigote, y también el del oficial de la Marina. Aquella galería de vaqueros, obreros, marineros e indios convirtió cada actuación en un desfile irresistible que definió toda una época.
YMCA y una lista de himnos que trascendieron la pista de baile

Willis no fue solo la garganta del grupo, sino también uno de sus arquitectos creativos. Su firma figura en la composición de varios de los mayores éxitos de Village People, una colección de temas que se ha grabado a fuego en la memoria colectiva: In The Navy, Go West, Macho Man y, por encima de todos, YMCA. Publicada en 1978, esta última se convirtió en mucho más que un pelotazo discotequero, hasta el punto de que en 2020 fue incluida en el Salón de la Fama de los Grammy y seleccionada por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos para su preservación por su valor cultural e histórico.
Pocas canciones han logrado semejante ubicuidad. Adoptada como himno por el colectivo LGTBI y coreada lo mismo en bodas que en estadios de todo el planeta, con ese baile inconfundible en el que el público dibuja las cuatro letras con los brazos, YMCA ha demostrado una vigencia asombrosa décadas después de su estreno. Buena prueba de su condición de fenómeno permanente es que en enero de 2025 el tema volvió a los titulares al sonar en un acto previo a la investidura de Donald Trump, un episodio que reavivó el debate sobre los múltiples significados que la sociedad ha ido proyectando sobre la canción a lo largo de los años.
Pleitos, regreso y una gira truncada por su adiós
La trayectoria de Willis no estuvo exenta de sombras y batallas. Tras abandonar la formación a comienzos de los años 80, el artista se enzarzó en largas disputas legales por los derechos de autor de las canciones que había ayudado a crear, un pulso que se prolongó durante décadas. La reconciliación con su pasado llegó en 2017, cuando regresó al grupo para abrir una nueva etapa que incluyó actuaciones en directo y la publicación en 2018 del disco A Village People Christmas.
De hecho, la banda había retomado recientemente su actividad sobre los escenarios, con una tanda de conciertos programados en Europa y Norteamérica cuyo futuro queda ahora en el aire, ya que no se ha concretado cómo afectará el fallecimiento a esas fechas. Casado con Karen Huff-Willis desde 2007, Victor Willis se marcha dejando una huella imborrable en la historia de la música disco y en el legado de uno de los grupos más icónicos del siglo XX, ese cuya voz seguirá sonando cada vez que una multitud levante los brazos para deletrear cuatro letras que ya son eternas.
