Íñigo Onieva ha tenido que salir al paso de una incipiente crisis de imagen tras unas controvertidas declaraciones sobre su nuevo y exclusivo club privado en Madrid. El marido de Tamara Falcó generó una oleada de indignación en redes sociales al afirmar que no quería que su local se convirtiera en un espacio solo para latinoamericanos, unas palabras que muchos interpretaron como un feo con tintes xenófobos a esta comunidad.
Te recomendamos

El periodista Augusto Delkáder, expresidente de la Cadena SER y presidente de honor de la emisora, fallece este viernes en Madrid con 76 años

Dani Martín suspende sus dos conciertos de este fin de semana en el Palau Sant Jordi: «Por motivo de una situación familiar de extrema gravedad»

Meghan Markle, sobre la investigación a su padre por presunta pornografía infantil: «resulta más repugnante de lo que uno podría imaginar»

Thomas Markle, padre de Meghan Markle, estaría siendo investigado en Filipinas por presunta posesión de pornografía infantil tras ser denunciado por su hijo
El empresario ha aprovechado las cámaras de ‘El tiempo justo‘ para aclarar que todo se debe a una «mala interpretación» y subrayar que su proyecto no sería posible sin el apoyo de los socios internacionales, intentando calmar las aguas en un negocio que ya cuenta con nombres de la talla de Cristiano Ronaldo.
Un equilibrio mal explicado que incendió las redes
La mecha de la polémica se prendió cuando trascendieron unas frases del empresario asegurando que buscaba un equilibrio entre la comunidad local y la internacional en su club de acceso restringido. «No queremos que esto se convierta en el club de los latinoamericanos tampoco», fue la sentencia que desató las críticas por su aparente tono excluyente. Sin embargo, Íñigo Onieva ha insistido en que sus palabras se sacaron de contexto y que su intención era hablar de diversidad en un sentido amplio, abarcando no solo nacionalidades, sino también géneros e industrias, para convertir su local en un punto de encuentro cosmopolita en el corazón de la capital.
La defensa personal de Onieva: «Mi abuela es argentina»
Para blindarse ante las acusaciones de falta de tacto, el yerno de Isabel Preysler ha recurrido a sus propios vínculos familiares, recordando que su abuela es argentina y la mujer de su padre es mexicana. «La comunidad latina está más que bienvenida», ha sentenciado con rotundidad, asegurando que valora profundamente cómo este colectivo enriquece Madrid.
Este movimiento de control de daños busca proteger la reputación de un club que nace con una estricta política de privacidad —donde el uso de móviles está prohibido— y que aspira a ser el nuevo refugio de la élite madrileña, lejos de cualquier etiqueta negativa que pueda espantar a su potencial clientela internacional.
