En el periodismo, existe una línea muy delgada entre informar y convertir la tragedia en un escaparate personal. Arancha Pérez Ponce, reportera de ‘Y ahora Sonsoles‘, se ha visto obligada a emitir un comunicado de disculpa tras el aluvión de críticas que ha recibido por sus publicaciones en redes sociales desde la «zona cero» del accidente ferroviario de Adamuz. Lo que para la periodista parecía una estampa más de su jornada laboral, ha sido recibido por la audiencia como una falta de sensibilidad intolerable frente al dolor de las familias de las 45 víctimas. En ‘Vibras en Corte‘ analizamos el fenómeno del «periodismo de selfie» y las duras consecuencias para una comunicadora cuya carrera se ha visto empañada por el brillo de un flash inoportuno.
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El despliegue de Antena 3 en Córdoba buscaba dar voz a los afectados, pero el foco se desvió rápidamente hacia el perfil de Instagram de Pérez Ponce. Sus fotografías posando con micrófono en mano y el tren Iryo destrozado de fondo han desatado una indignación que no ha tardado en cruzar las fronteras de X (antes Twitter).
La «zona cero» del postureo: Un error de cálculo ético
Bajo el título «La zona cero del dolor», la reportera compartía una imagen que, irónicamente, parecía centrarse más en su propia figura que en el drama que describía. La reacción de las redes fue fulminante:
- Hemeroteca maldita: La polémica en Adamuz ha servido para que los usuarios rescataran fotos similares de la reportera en los escenarios de la DANA de Valencia, donde también se la veía posando ante coches apilados y hogares destruidos.
- El veredicto de la red: Los comentarios en X no han tenido piedad, calificando las imágenes como «narcisistas» y criticando la falta de empatía al utilizar una catástrofe como telón de fondo estético.
«Lo lamento de corazón»: El comunicado de disculpa
Ante la magnitud del escándalo y el riesgo para su imagen pública, Arancha Pérez Ponce ha roto su silencio con un mensaje que busca aplacar los ánimos:
«Lamento profundamente y de corazón si mi publicación ha herido o molestado a alguien en estos trágicos momentos. Soy consciente de la magnitud de esta tragedia y de las vidas rotas que ha causado este desastre».
La periodista ha insistido en que su intención nunca fue dañar a las víctimas y ha trasladado su «máxima solidaridad» a los afectados. Sin embargo, para muchos, la disculpa llega tarde y solo tras la presión de una cancelación digital que no olvida sus antecedentes.
El peligro de deshumanizar la noticia
Desde Vibras en Corte creemos que este episodio debe servir de reflexión para los profesionales de primera línea. El «micro de oro» y la cámara no deberían ser herramientas de lucimiento personal cuando lo que hay en juego son vidas humanas y una sensibilidad social a flor de piel. La información exige respeto, y el respeto empieza por saber cuándo el periodista debe dar un paso atrás para que la noticia, y no su imagen, sea la protagonista.
¿Crees que la disculpa de la reportera es sincera o se trata de un simple movimiento de control de daños para salvar su puesto en ‘Y ahora Sonsoles’?
