El sector audiovisual y las instituciones culturales de nuestro país visten de luto absoluto para despedir a una de sus figuras más insignes, una creadora providencial que consiguió derribar barreras en una época de absoluto monopolio masculino. La cineasta cordobesa Josefina Molina ha fallecido este sábado a los 89 años de edad en su céntrico domicilio de Madrid, dejando un vacío irremplazable en la historia de la cinematografía y una herencia artística marcada por la defensa activa de la igualdad de oportunidades en la industria.
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La triste noticia de su fallecimiento fue avanzada en primera instancia por la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), una organización de la que la realizadora ejercía con orgullo el cargo de presidenta de Honor y desde la que batalló de forma incansable para visibilizar el talento de las autoras. La polifacética creadora andaluza destacó como una de las escasísimas mujeres de su franja generacional que logró consolidarse de manera solvente en las labores de dirección y guion cinematográfico, compaginando estas tareas con la dirección teatral, la realización de formatos para televisión y su producción como novelista. Su obsesión profesional radicó siempre en convertir el celuloide en un espacio de representación honesto donde la mujer pudiera verse reflejada de forma fiel y alejada de los clichés imperantes en la época.
La trayectoria institucional de la directora fue un goteo constante de reconocimientos pioneros que avalaban su impecable aportación al patrimonio cultural de nuestro país. En el año 2012, la realizadora cordobesa se convirtió en la primera mujer directora de cine en recibir el máximo galardón de la Academia de Cine, el Goya de Honor, un hito que marcó un antes y un después en el reconocimiento de las realizadoras patrias. Además, ostentaba el honor de ser la primera directora en ingresar en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de San Fernando y ejercía como patrona activa de la Fundación de la propia institución del Cine Español, unos cargos que compaginaba con un palmarés que incluye la Medalla de Oro al mérito en Bellas Artes y el codiciado Premio Nacional de Cinematografía.
A la espera de conocerse los detalles sobre la apertura de la capilla ardiente y las manifestaciones de pésame de los principales representantes del sector audiovisual, la desaparición de la cineasta andaluza cierra una página dorada del cine de autor español, dejando el listón de la dignidad artística en lo más alto de la industria nacional.
