La Reina Letizia ha vuelto a acaparar todas las miradas en uno de sus compromisos institucionales predilectos, convirtiendo el paseo central del Parque de El Retiro en una improvisada pasarela de moda con un claro mensaje de sostenibilidad y ahorro. En solitario, mientras el rey Felipe VI se encuentra ya en Pontevedra de cara a los actos del Día de las Fuerzas Armadas en Vigo, la consorte ha inaugurado oficialmente la 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid. Para la señalada cita literaria, ha preferido esquivar los grandes estrenos de firmas internacionales para rescatar de su vestidor una pieza icónica de la marca Adolfo Domínguez que causó un auténtico furor mediático en su día.
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El estilismo elegido por la Reina para pasear entre casetas y novedades editoriales no es, ni mucho menos, una novedad en su joyero textil. Se trata de un alabado vestido de largo midi, confeccionado en un tejido plisado con un original estampado que emula trazos de tiza sobre un fondo azul marino, rematado con una cinta que se ciñe estratégicamente a la cintura para estilizar la silueta. La característica más comentada de esta prenda de la firma gallega Adolfo Domínguez es su pronunciado escote halter, un corte idóneo para las altas temperaturas madrileñas que deja los hombros completamente al descubierto y que vuelve a potenciar los comentados brazos tonificados de la monarca.
Esta aparición rodeada de escritores y editores supone un notable contraste estilístico respecto a su última e impactante puesta en escena de hace apenas 48 horas en Toledo. Allí, durante la entrega de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la consorte deslumbró con un favorecedor e imponente traje rojo de la firma Sybilla. Sin embargo, para la mañana de este viernes en la capital española, ha optado por una fórmula mucho más desenfadada y fresca, idónea para el tradicional baño de masas que suele darse entre los amantes de la lectura.
La intrahistoria de una prenda de rebajas de la era pandémica
La elección de este modelo esconde un potente trasfondo de austeridad que los analistas de moda no han tardado en recordar. El estreno original de este diseño se produjo el 29 de junio de 2020, en el marco de la histórica y exigente gira autonómica que los Reyes emprendieron por toda España tras el confinamiento domiciliario provocado por la crisis sanitaria del COVID-19. En aquella ocasión, durante su parada en las ciudades de Sevilla y Córdoba, el vestido acaparó infinidad de titulares al desvelarse que doña Letizia lo había adquirido en plenas rebajas de verano por una cantidad de 99 euros, lo que suponía un generoso descuento del 55% sobre su precio de venta original de 224 euros.

La utilización de marcas comerciales accesibles o de rebajas no es un hecho aislado en este evento madrileño. En ediciones anteriores, la Reina ya demostró su destreza para combinar la alta costura con firmas de masas, como cuando en el año 2024 sorprendió a los asistentes luciendo unas cómodas zapatillas deportivas junto a un elegante traje sastre de color blanco firmado por Mango. El año pasado, en la edición de 2025, prefixerió decantarse por el patronaje floral recuperando un aplaudido modelo de la marca alemana Hugo Boss que combinó con complementos de la firma Furla.
Estreno de calzado cómodo y guiño a la joyería balear
Para rematar el estilismo veraniego en el céntrico parque madrileño, doña Letizia ha inaugurado oficialmente su temporada de calzado estival recurriendo a una de sus grandes debilidades para el día a día: las alpargatas con cuña de esparto. En esta ocasión, ha estrenado un modelo en tono blanco roto con cintas que se anudan de forma clásica al tobillo, pertenecientes a la firma Sarah World, un sello de la diseñadora Sara Navarro que actualmente se encuentra desaparecido del mercado. Una elección que le permite ganar unos centímetros de altura y caminar con total comodidad sobre la arena de El Retiro sin la necesidad de sufrir los rigores de los tacones tradicionales.
En el apartado de accesorios, la Reina se ha mantenido fiel a sus costumbres luciendo en su dedo el inseparable anillo de la firma italiana Coreterno. El toque de distinción y exclusividad lo han puesto sus pendientes mallorquines firmados por la diseñadora Isabel Guarch. Estas piezas de alta joyería, elaboradas en oro amarillo de 18 quilates con diamantes centrales de talla brillante, están directamente inspiradas en la rosa de los vientos del erudito Ramón Llull. Unas joyas que estrenó en Palma de Mallorca en agosto de 2023 y que reafirman su apoyo constante al sector de la artesanía y el diseño de sello nacional.
