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Actualidad

Ángel Garó reclama 395.000 euros a Mediaset y destapa el supuesto uso de archivos policiales secretos en Telecinco

Pedro Serrano González
5 min 319
Ángel Garó, humorista andaluz enfrentado judicialmente a Mediaset y a La Fábrica de la Tele, en un primer plano

El humorista Ángel Garó ha ejecutado un movimiento judicial implacable que promete sacudir los cimientos de Fuencarral y reabrir heridas que la cadena intentaba dar por cicatrizadas. Tras años de litigios soterrados, el artista ha formalizado una cuantiosa reclamación económica dirigida contra Mediaset, la extinta productora La Fábrica de la Tele y la cúpula directiva del desaparecido magacín vespertino Sálvame de Telecinco. La acusación particular acusa formalmente al entramado televisivo de un presunto delito de descubrimiento y revelación de secretos, situando el foco en el uso ilícito de bases de datos policiales para engordar los contenidos del programa de crónica social más polémico de la última década.

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La batalla legal se dirime en el Juzgado de Instrucción número 4 de Madrid, donde la fase de diligencias judiciales sigue acumulando folios y testimonios que apuntan directamente a una práctica sistemática dentro del programa. El escrito de la acusación particular no se anda con rodeos y señala con nombres y apellidos a las cabezas pensantes de las emisiones: el director David Valldeperas, el subdirector Alberto Díaz, el redactor Isaac Pulido y el productor ejecutivo Óscar Cornejo. Todos ellos se encuentran en la diana judicial junto a varios colaboradores que habrían utilizado documentación de acceso estrictamente restringido para nutrir las escaletas de las tardes de la cadena generalista.

El núcleo de la demanda gira en torno a la presunta filtración y difusión en directo de informes internos extraídos directamente de las plataformas policiales de seguridad conocidas como Argos y Sindepol. Estas herramientas, de uso exclusivo para las fuerzas de seguridad del Estado, contienen un historial detallado de fichas personales que bajo ningún concepto deberían haber saltado a la luz pública y mucho menos a un plató de televisión con audiencias millonarias. La defensa del humorista sostiene que la exhibición de estos datos vulneró de forma flagrante su derecho fundamental a la intimidad, destrozando su reputación pública a cambio de unas décimas de cuota de pantalla en las tardes de Telecinco.

El origen del escándalo y la implicación de Gustavo González

Para entender la magnitud del terremoto legal que afronta Mediaset, es necesario retroceder a las emisiones de junio de 2017, un periodo especialmente convulso para el cómico andaluz. Durante una de las tardes de emisión en directo, el colaborador y paparazzi Gustavo González no dudó en afirmar con total rotundidad ante las cámaras que disponía de «diligencias policiales» referentes al artista. Esta declaración textual, lejos de ser un mero farol periodístico para mantener la atención de los espectadores, supuso el hilo del que comenzó a tirar la acusación para destapar una supuesta red de tráfico de influencias y cohecho que conectaba los despachos de la productora con informantes de los cuerpos de seguridad.

La situación procesal de los implicados se ha agravado considerablemente con el paso del tiempo. Este movimiento del humorista llega apenas unas semanas después de que la Fiscalía solicitara penas formales de prisión para el propio colaborador y otros miembros destacados del extinto programa por la presunta filtración de informaciones confidenciales similares. La coincidencia temporal y la contundencia de los escritos presentados ante el juez instructor evidencian que el entramado corporativo que lideraba la televisión de entretenimiento no podrá eludir tan fácilmente las consecuencias penales y civiles de una época dorada basada en el límite de la legalidad.

El desparrame de datos médicos y policiales en horario protegido

La demanda no se limita únicamente a la mención de las actas policiales, sino que desgrana un catálogo exhaustivo de documentos altamente sensibles que fueron expuestos sin el menor rastro de pudor profesional. El equipo jurídico del andaluz detalla cómo se pusieron en circulación atestados policiales íntegros, informes médicos privados, notificaciones de denuncias cruzadas y transcripciones de comunicaciones estrictamente personales que pertenecían al entorno más íntimo del creador. Todo un arsenal de material confidencial que se utilizó para armar debates incendiarios durante múltiples tardes consecutivas.

Ante este panorama, la petición económica de 395.000 euros busca resarcir unos daños morales que la acusación considera devastadores para la trayectoria profesional del artista. El escrito exige de manera explícita que tanto el grupo audiovisual como la empresa productora respondan como responsables civiles subsidiarios de las cuantiosas multas y compensaciones derivadas de los presuntos delitos. Con esta maniobra, el procedimiento judicial entra en una fase decisiva que amenaza con sacar a la luz las prácticas menos éticas de una era televisiva que se resiste a morir en los tribunales ordinarios.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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