La colaboradora de ‘Vamos a ver‘ no se ha quedado callada tras la tempestad desatada por su rechazo público al movimiento feminista actual y su nostalgia por los piropos. Cristina Tárrega ha denunciado haber sido víctima de un ataque machista por parte de una compañera en los pasillos de Telecinco, al tiempo que se reafirma en su derecho a hablar con la libertad que sentía en los años 90.
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Cristina Tárrega ha vivido una de sus mañanas más amargas en las instalaciones de Fuencarral. La periodista ha revelado que, tras el revuelo causado por sus declaraciones del pasado lunes, se ha sentido juzgada y señalada en su propio centro de trabajo. «En la puerta de Mediaset me he encontrado a una compañera de la sección de política que me ha dicho que cómo voy a ser yo feminista si no hay más que verme andar y caminar», ha denunciado visiblemente afectada. Para la presentadora de ‘La vida sin filtros’, este comentario sobre su aspecto físico es una muestra de machismo extremo: «He entrado llorando y su compañero se ha callado».
Un «tiro en el pie» y el rechazo al uso político de la mujer
La polémica se originó cuando Tárrega puntualizó un alegato de Patricia Pardo sobre la evolución social y el derecho a la intimidad de Alejandra Rubio. La colaboradora aseguró entonces no ser «nada feminista» porque la corriente actual impedía que le dijeran piropos, hundiendo así su autoestima. Hoy, Tárrega ha querido matizar que, aunque se pegó «un tiro en el pie» con la forma de expresarlo, sigue manteniendo que el feminismo actual no la representa.
«Yo el feminismo como concepto lo llevo en el ADN, pero no quiero que la mujer se convierta en un instrumento político», ha sentenciado. Tárrega ha defendido su trayectoria desde los años 80, donde asegura haber sobrevivido en un mundo de hombres gracias a su trabajo y no a cuotas. Además, ha lanzado un dardo hacia la falta de sororidad que ha percibido: «La peor acosadora que he tenido ha sido una mujer». Con esta contundente defensa, Cristina Tárrega cierra filas en torno a su libertad de expresión, lamentando que en pleno 2026 se sienta más juzgada que hace tres décadas.
