La esperada apertura del nuevo club nocturno de Íñigo Onieva ha nacido envuelta en una tempestad mediática que amenaza con eclipsar su propuesta de ocio. Lo que el Marqués de Griñón consorte proyectaba como el epicentro de la sofisticación en Madrid se ha visto salpicado por el escándalo tras filtrarse las declaraciones que concedió a El Mundo. El programa D Corazón ha sido el encargado de destapar el audio original de aquella entrevista, donde el empresario manifiesta un controvertido criterio de admisión que ha despertado las críticas feroces de colaboradoras como Alba Carrillo, Anna Gurgui y Carmen Lomana.
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El audio que Onieva no pudo negar: «No queremos un club de latinoamericanos»
Aunque inicialmente se intentó matizar el contenido de la entrevista, la difusión del audio original ha dejado poco margen a la interpretación. En la grabación, se escucha a Íñigo Onieva justificar la selección de su clientela bajo una premisa que muchos han tachado de excluyente al afirmar que, por darle peso a la proporción del local, no quieren que el establecimiento se convierta en «el club de los latinoamericanos tampoco».

Esta declaración, realizada durante el proceso de lanzamiento del local, ha provocado que personalidades como Carmen Lomana reaccionen con estupor, cuestionando abiertamente cómo se le puede ocurrir realizar semejantes afirmaciones en un contexto público. A pesar de que Onieva insiste en que su intención nunca fue excluir a nadie, la contundencia de sus palabras ha marcado el debut del establecimiento.
La demolición de la «élite» según Alba Carrillo
Si alguien ha diseccionado la polémica con precisión quirúrgica ha sido Alba Carrillo. La colaboradora no solo ha calificado la actitud del empresario como puramente clasista, sino que ha desmontado la imagen de «alta alcurnia» que Onieva pretende vender con su nuevo club. Carrillo ha sido especialmente incisiva al señalar que la propia presencia de Íñigo invalida el concepto de exclusividad que pregona, sentenciando que ese tipo de clubes no son de élite porque, si él asiste, pierden automáticamente ese carácter elitista.+

En su análisis, Carrillo cuestionó la falta de profesionalidad del empresario con un rotundo «Manolete, Manolete, si no sabes torear, ¿para qué te metes?», preguntándose cómo pretende ser el altavoz de un proyecto si no se ha preparado debidamente para ello. Para la modelo, las palabras de Onieva confirman que existe una jerarquía discriminatoria en su entorno, donde se diferencia entre latinoamericanos de primera y de segunda, de la misma forma que ocurre con lo que ellos denominan «moros» de primera y de segunda. Con una ironía mordaz, puso en duda el nivel cultural del local preguntándose si allí se reunirá la intelectualidad madrileña, dado que el eslogan afirma que la capital ya está preparada para una propuesta de este tipo. Finalmente, ante la sucesión de errores públicos, Carrillo lanzó una sentencia definitiva recomendando a toda la familia unas vacaciones mediáticas porque, a su juicio, no dan una.
Incoherencias idiomáticas y el reproche de Anna Gurgui
La apertura del club también ha servido para que Anna Gurgui ponga el foco en las contradicciones de la estrategia de comunicación de Onieva. Tras el estallido de la polémica, el empresario publicó un post para intentar explicar el proceso de reforma del local y su deseo de priorizar a la comunidad local. Sin embargo, la periodista ha revelado un detalle que deja en evidencia la falta de coherencia del discurso.

Gurgui ha destacado que, a pesar de defender una supuesta identidad nacional para el club, la comunicación se realizó en lengua extranjera, señalando que el post estaba escrito en inglés y cuestionando así la supuesta defensa de lo español. Además, ha recriminado la actitud errática del Marqués con los profesionales de la información, acusándole de ser un mal educado con la prensa que solo recurre a ella cuando necesita rectificar sus propias palabras por puro interés.
Silencios incómodos y la sombra del clasismo
El escándalo afecta indirectamente a los socios del proyecto, entre los que destaca Cristiano Ronaldo. Al ser preguntado por los comentarios de su socio, el astro portugués ha optado por el silencio absoluto, evitando cualquier vinculación con la controversia.

Incluso voces que han intentado otorgarle el beneficio de la duda, como Alberto Guzmán, han terminado admitiendo que el fondo del mensaje es inaceptable. Aunque Guzmán planteó que Onieva simplemente se ha expresado mal y que quizás quería referirse a no querer un club lleno de «bichos», reconoció que las declaraciones son censurables. El periodista concluyó con una reflexión sobre la barrera invisible que el club ha levantado, señalando que él mismo no podría pertenecer a ese lugar y subrayando que, para este tipo de mentalidades, no es lo mismo estar en Catar que en Villaverde con sus «moros».
