El plató de ‘En boca de todos‘ se ha convertido este martes en el escenario de uno de los debates más tensos y cuestionables de la temporada en Cuatro. Lo que comenzó como una pieza sobre la presencia de creadoras de contenido en los estadios de fútbol derivó rápidamente en una ofensiva cargada de condescendencia y descalificativos que obligó a Sonia Ferrer y Manu Carreño a intervenir de forma tajante contra la deriva del programa. La contundencia de los colaboradores frenó en seco un discurso que, bajo la batuta de Nacho Abad, rozó el señalamiento público por cuestiones de género.
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El Santiago Bernabéu como excusa para el escarnio


El detonante fue un vídeo emitido por el formato de Mediaset en el que se señalaba directamente a Lola Lolita y Marina Rivers por haber compartido contenido desde el Santiago Bernabéu el pasado fin de semana. Con una voz en off que cuestionaba que estas «influencers» con millones de seguidores ahora resulten ser fanáticas futboleras», el programa no solo puso en duda su legitimidad como aficionadas, sino que se hizo eco de insultos de redes sociales donde se afirmaba que las jóvenes «tienen dos neuronas».
Nacho Abad, lejos de moderar el tono, alimentó la polémica presentando al colaborador Javier Poves con un «aviso a navegantes» y preguntándole si le parecía bien que estas figuras comenten fútbol «como si fuesen grandes expertas cuando en realidad se están riendo de la gente». La respuesta de Poves, conocido por sus teorías terraplanistas, no se quedó atrás al calificar de «ridículo» que el Real Madrid no ponga «coto» a estas visitas en favor de los «aficionados de toda la vida».
La rebelión de Sonia Ferrer: «Se os va la olla»

La primera en estallar ante lo que estaba sucediendo en directo fue Sonia Ferrer. «Se os está yendo la cabeza a todos criticando que a unas chicas les guste más o menos el fútbol. ¿Estamos locos?», exclamó visiblemente molesta. La colaboradora defendió que la promoción que hacen estas figuras es positiva para la afición y recordó el comportamiento incívico que a menudo se ve en las gradas: «Oigo gritar, insultar, faltar al respeto… casi prefiero que estén bailando y riéndose. ¿Pero cómo criticáis eso?».
A pesar de los intentos de Nacho Abad por posicionarse —llegando a decir que las influencers «están ocupando un sitio»— y de los insultos de Patricia Cerezo, quien llegó a referirse a ellas como «dos lerdas haciendo el lerdo», Ferrer mantuvo su postura denunciando el hedor machista y clasista de la conversación. «Señalad a los que no dan ejemplo», zanjó la presentadora ante lo que consideró una «barbaridad».
Manu Carreño y el recordatorio de la hipocresía corporativa

Manu Carreño se sumó a la defensa de las creadoras de contenido aportando una dosis de realidad empresarial que dejó a Nacho Abad contra las cuerdas. El periodista deportivo recordó que la propia Mediaset utiliza constantemente a influencers para dar difusión a sus proyectos y eventos. «¿A mí qué más me da que vayan youtubers o influencers a un estadio?», cuestionó Carreño, subrayando que si el Real Madrid o cualquier otra entidad busca mayor impacto entre el público joven, el uso de estos perfiles es una estrategia legítima y habitual.

Ante este argumento, Nacho Abad solo pudo replicar que con la empresa no se podía «meter», evidenciando la contradicción de criticar en su programa una práctica que sustenta gran parte del marketing de la casa en la que trabaja. La interpretación mediática de este choque deja claro que la audiencia ya no tolera el juicio paternalista sobre el derecho de las mujeres a ocupar espacios tradicionalmente masculinizados, especialmente cuando se hace desde una plataforma que debería velar por la pluralidad y el respeto.
