Se acabó el pacto de paz. El director de la revista SEMANA, Jorge Borrajo, ha adelantado en exclusiva en «El Tiempo Justo» el fin de la buena sintonía entre Kiko Rivera e Irene Rosales tras un encuentro marcado por la tensión y el silencio absoluto. Según el periodista, la relación «ha saltado por los aires» seis meses después de su separación, dejando atrás la promesa de mantener el cariño por el bienestar de sus hijas.
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La imagen de unidad que Kiko Rivera e Irene Rosales intentaron proyectar tras anunciar el fin de su matrimonio se ha desvanecido por completo. Jorge Borrajo, director de SEMANA, ha revelado en el programa de Telecinco ‘El tiempo justo’ que la situación entre el DJ y la sevillana es de una frialdad absoluta: «No hay buena relación, no hay relación». La prueba definitiva llegará este miércoles con la publicación de unas imágenes que muestran el distanciamiento real entre ambos durante un encuentro reciente.
Tensión en la puerta del colegio: ni una mirada ni una palabra
El episodio que ha confirmado este giro de guion tuvo lugar el pasado viernes, 30 de enero, coincidiendo con el cumpleaños de la hija menor de la pareja. Aunque le correspondía a Kiko disfrutar del fin de semana con las niñas, Irene Rosales se acercó al centro escolar para felicitar a la pequeña. Lo que debía ser un momento familiar se convirtió en un escenario de máxima tensión.
Según relata Borrajo, el hijo de Isabel Pantoja ignoró completamente a su exmujer: «Hubo tensión, ni un gesto, ni una palabra, absolutamente nada, es como si no existiera». Tras varios minutos de indiferencia, la sevillana abandonó el lugar visiblemente afectada. El director de la publicación sugiere que, bajo sus gafas de sol, Irene podría haber ocultado lágrimas ante la actitud hostil del que fuera su marido.
El conflicto con Lola García, el posible detonante
Las causas de este cisma parecen ir más allá de un simple desgaste de pareja. Borrajo apunta a que las desavenencias entre Irene Rosales y Lola García, actual pareja del DJ, han jugado un papel fundamental en este conflicto. Al parecer, el origen de la disputa reside en la petición de Kiko para que su actual novia pudiera recoger a las niñas del colegio, algo que no habría sentado nada bien a la sevillana.
Este hecho habría dinamitado el compromiso de mantener una relación amistosa, transformando el «cariño para siempre» que anunciaron en una inexistente comunicación que ahora queda retratada gráficamente.
