El regreso de la humorista Paz Padilla a la primera línea de la pequeña pantalla ha servido para certificar de manera pública la distancia insalvable que todavía la separa de algunos de sus antiguos compañeros de plató. Su esperada entrevista en el programa ¡De Viernes!, el espacio estelar de las noches de Telecinco, prometía ser un repaso amable a su nueva etapa profesional en el fin de semana de la cadena principal de Mediaset. Sin embargo, la cita no tardó en tornarse incómoda cuando llegó el turno de interactuar con Lydia lozano, con quien compartió innumerables tardes durante una década. Un cortante cruce de palabras bastó para helar la atmósfera del directo y provocar que la conocida colaboradora de prensa rosa optara por aplicarle un veto implícito durante el resto de la emisión, negándose a entablar conversación directa con la invitada en una demostración palpable de que las heridas del pasado continúan abiertas.
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El desembarco de la gaditana en el plató no estuvo exento de una calculada frialdad ambiental, a pesar de los esfuerzos iniciales de la dirección por mantener la cortesía institucional. El reencuentro sentaba en la misma mesa a tres rostros que durante años sostuvieron el timón de las tardes de la cadena: la propia invitada, Terelu Campos y la ya mencionada periodista de las mechas. Hacía prácticamente cuatro años que no coincidían bajo los focos de un plató de televisión, un período de tiempo en el que el ecosistema del corazón ha mutado de forma radical pero en el que los viejos rencores permanecen inalterados.
Con la hija de María Teresa Campos, la conversación fluyó dentro de los cauces de la corrección profesional y la normalidad que se exige a dos veteranas de la comunicación. Hubo espacio para rememorar anécdotas compartidas en las bambalinas de la cadena, risas de compromiso y respuestas fluidas. Un escenario cómodo que saltó por los aires en el instante exacto en que la otra periodista decidió tomar el turno de palabra para plantear una pregunta directa sobre los entresijos de la nueva apuesta televisiva de la humorista.
El tenso cruce de palabras que congeló la emisión
La periodista quiso indagar en la configuración del equipo de colaboradores del nuevo espacio vespertino de la presentadora, titulado El show de Paz. En concreto, la pregunta ponía el foco sobre el papel exacto y las funciones que iba a desempeñar Fabiola Martínez dentro del citado formato. Lejos de ofrecer una respuesta extensa o corporativa, la invitada recurrió a una laconismo absoluto que cayó como un jarro de agua fría en el estudio. “Pregúntaselo”, espetó de manera tajante y escueta, cortando en seco cualquier posibilidad de réplica amistosa.
meadisimo con el mal rollo que hay entre Lydia Lozano y Paz Padilla #DeViernes pic.twitter.com/5z67EAg0Dz
— el salvamista cotilla (@elfrikidelatv_) June 26, 2026
La brusquedad del comentario provocó un silencio incómodo en las gradas y dejó visiblemente afectada a la colaboradora. A partir de ese preciso instante, se produjo un bando invisible en la mesa de debate. La periodista optó de inmediato por hacer el vacío a la invitada, renunciando de manera voluntaria a formular más preguntas ni a cruzar miradas con ella durante los bloques posteriores del programa. Incluso cuando la escaleta avanzó hacia la emisión de una sección de cámara oculta realizada al equipo de la nueva producción, la colaboradora guardó un silencio sepulcral, rompiendo así la dinámica habitual de comentarios cruzados con el entrevistado de la noche.
La réplica en voz baja y la sombra de antiguos menosprecios
El descontento y el malestar de la periodista no tardaron en manifestarse de forma indirecta unos minutos más tarde, aprovechando una intervención de su compañera de mesa, Ángela Portero. Cuando esta última realizó una pregunta de corte similar referente a la participación de la modelo Cristina Piaget en el magacín dominical, la periodista aprovechó el momento para cobrarse la afrenta. En un tono bajo pero perfectamente perceptible por los micrófonos de ambiente, replicó con evidente desprecio: “Que se lo pregunten a ella”, calcando con ironía la contestación que había recibido previamente.
Para comprender el origen de esta profunda tirantez hay que rastrear la cronología de los últimos años fuera de las fronteras de la cadena de Fuencarral. La presentadora andaluza abandonó su anterior etapa en términos muy conflictivos con el equipo directivo y los colaboradores de la antigua productora La Fábrica de la Tele, compañía que posteriormente se reconvirtió bajo la denominación de La Osa Producciones. Durante los meses en los que la periodista trabajó en formatos derivados de aquella escudería, tales como Ni que fuéramos o La Familia de la Tele, la figura de la humorista fue objeto de encendidas críticas y reproches públicos, un trasfondo de reproches mutuos que ahora ha emergido con fuerza en el nuevo escenario de la cadena.
La postura oficial de la presentadora ante las preguntas recurrentes
Por su parte, la andaluza parece decidida a trazar una línea de separación inquebrantable con todo lo relativo a su anterior andadura televisiva. En unas declaraciones previas concedidas en exclusiva al medio digital YOTELE, la presentadora expresaba con claridad su hastío ante el debate recurrente: «No entiendo que me pregunten tanto por ‘Sálvame‘. Han pasado ya cinco años. Creo que forma parte de esa crispación que vivimos, de querer crear conflicto donde no lo hay. Yo no tengo ningún conflicto. Siempre lo he dicho. No reniego de nada de lo que he hecho. He sido muy feliz, he aprendido muchísimo y me siento orgullosa de donde he estado. Solo quiero que les vaya bien y que sean felices. Son etapas. Yo ahora estoy en otro momento.» A tenor de lo visto en el plató, sus antiguos compañeros no parecen estar en la misma sintonía de pasar página.
