En la noche más futbolera del verano, el gran protagonista inesperado de TVE no fue un gol, sino un despiste. Manu Sánchez arrancó la cuarta entrega de ‘El perro andaluz‘, la primera emitida por completo en directo, sin saber que las cámaras ya lo estaban enfocando. Justo después de que España arrollara a Austria por 3-0 en el Mundial 2026, el presentador se paseaba por el escenario pidiendo instrucciones al equipo técnico, ajeno a que casi siete millones de personas ya lo veían.
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El momento, tan humano como televisivo, se convirtió en cuestión de minutos en uno de los clips más comentados de la jornada. Lejos de suponer un tropiezo, el lapsus terminó funcionando como el arranque más simpático posible para un programa que venía respaldado por la audiencia récord del partido y que aspiraba a retener a los espectadores enganchados a la selección.
El instante en que se descubrió hablando para toda España
La secuencia, recogida por El Confidencial, dejó al presentador andaluz caminando por el plató del Cartuja Center de Sevilla mientras se dirigía a los técnicos con la naturalidad de quien cree estar todavía en la previa. «Ya está encendido, no apaguemos más. Ahora, ¿cuándo entramos? Yo necesito que me deis la entrada, estamos en directo. ¿Dónde me queréis? ¿En posición monólogo?», soltó, buscando la señal de un equipo que, en realidad, ya lo estaba emitiendo a todo el país.
Segundos después, todavía desconcertado, volvió a preguntar en voz alta: «¿Estamos dentro?». Fue entonces cuando cayó en la cuenta de que el directo había comenzado sin que él lo supiera. Muy lejos de bloquearse, el humorista abrió los brazos y encajó la situación entre las risas y los aplausos del público, rematando la confusión con un espontáneo «¡Estamos dentro!» que sirvió de improvisado pistoletazo de salida al programa.
Un tropiezo que jugó a favor en la noche de máxima audiencia
El descuido no pudo llegar en mejor escaparate. La entrega firmó un 22,5% de cuota de pantalla con una media de 1.745.000 espectadores, y más de 6,9 millones de personas conectaron en algún momento con el espacio, arrastradas por la resaca del España-Austria que había pulverizado registros minutos antes. En ese contexto de audiencia desbordada, el error se transformó en un golpe de frescura que dio la vuelta a las redes.
La anécdota refuerza además el buen momento del presentador sevillano, que ha encontrado en el Mundial el trampolín perfecto para asentarse en la cadena pública con un formato de humor de marcado acento andaluz. Nacido para reivindicar el sur desde la sonrisa, ‘El perro andaluz’ ha aprovechado el tirón del torneo para colarse en el prime time, y episodios como este, en los que la espontaneidad manda por encima del guion, explican buena parte de su conexión con el espectador. A veces, el mejor gag es el que no estaba escrito.
