Laura Matamoros reacciona con firmeza y serenidad a las declaraciones de su primo en ‘¡De Viernes!’, reafirmando la veracidad de su testimonio frente a un Carlo Costanzia que se mantiene en una postura defensiva y contradictoria.
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La guerra familiar entre los Matamoros y los Costanzia ha vivido un episodio revelador que sitúa a Laura Matamoros como la figura de integridad en este conflicto. Tras la polémica intervención de Carlo Costanzia anoche, donde intentó desacreditar el relato de su prima tachándolo de «exageración comercial», la respuesta de la influencer ha sido inmediata y demoledora. Lejos de entrar en provocaciones, la hija de Kiko Matamoros ha sentenciado la credibilidad del hijo de Mar Flores con una frase que ya es el titular de la jornada: «Quien miente al principio, miente hasta el final».
Con una actitud pausada y una seguridad que contrasta con el nerviosismo mostrado por su primo en plató, Laura Matamoros ha atendido a los micrófonos de ‘Fiesta‘ para dejar claro que no piensa dar un paso atrás. Al ser consultada sobre la negativa de Carlo a una posible reconciliación, la colaboradora respondió con una ironía elegante que zanja cualquier puente roto: «Exacto, cada uno en su casita está muy bien». Con estas palabras, Laura prioriza su bienestar emocional y el de su familia, desmarcándose de un entorno que considera tóxico y poco veraz.
La «casualidad» de Carlo Costanzia frente a la realidad de Laura
El núcleo de la disputa reside en el encuentro que ambos mantuvieron recientemente en las inmediaciones de un gimnasio. Mientras Carlo Costanzia insiste en que se trató de un cruce fortuito —»nos hemos cruzado 40 veces»— y niega cualquier tipo de amenaza, el relato de Laura Matamoros sostiene una situación de presión e incomodidad que el invitado fue incapaz de rebatir con solidez anoche.
La hija de Kiko Matamoros ha preferido no alimentar el bucle de contradicciones en el que se ha instalado su primo, quien durante su entrevista se mostró errático incluso al citar las declaraciones de su propio hermano, Diego Matamoros. «Qué va a decir, pues ya está», comentaba Laura con la resignación de quien observa una defensa que se desmorona por su propio peso. Para los analistas del corazón, la madurez de Laura al no entrar al trapo de los descalificativos refuerza su posición como la víctima de una situación de supuesta coacción que Carlo intenta minimizar.
Un cisma familiar sin retorno
Este último movimiento de la influencer deja a los Costanzia en una posición delicada. Con la sentencia de que la mentira ha marcado el relato de Carlo desde el origen del conflicto, Laura cierra la puerta a futuras mediaciones y se concentra en su carrera profesional, dejando que los hechos y las pruebas que ya obran en poder de algunos colaboradores terminen por dar la razón a quien, desde el primer momento, habló sin filtros.
