La hija de Terelu Campos ha vuelto a demostrar en el plató de ‘Vamos a ver‘ que la humildad no forma parte de su repertorio mediático. En una intervención marcada por la chulería y el desvío de responsabilidades, Alejandra Rubio ha analizado la entrevista de Laura Matamoros en ‘¡De viernes!’ con un tono condescendiente, lavándose las manos en un conflicto familiar donde, según su versión, ella y su madre son las únicas poseedoras de la verdad.
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Ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan malo, pero Alejandra Rubio parece empeñada en vender una realidad en la que ella es la víctima de una conspiración familiar. En su reaparición tras las declaraciones de Laura Matamoros, la colaboradora ha desplegado esa actitud desafiante que ya se ha convertido en su seña de identidad, eludiendo cualquier tipo de autocrítica y optando por el ataque frontal contra los hijos de Kiko Matamoros.
Una «gratitud» cargada de veneno hacia Laura Matamoros
Alejandra ha arrancado su intervención con una soberbia mal disimulada, asegurando que le «gusta» que su prima haya «reculado» en sus acusaciones. «Siento que ha reculado en muchos aspectos y me gusta que diga que la conversación que tuvieron no es motivo de denuncia», soltaba Rubio con aire de superioridad, insistiendo en que las palabras de Laura habían hecho «mucho daño» y que su único interés era limpiar la imagen de Carlo Costanzia.
A pesar de que Laura intentó mostrarse conciliadora ante Terelu Campos, Alejandra ha preferido centrarse en el rencor. Ha dejado claro que a Carlo «no se le olvida la primera declaración» de su prima y que, aunque agradece que se desmarque de la agresividad de su hermano, la herida sigue abierta. «A Diego seguro que le va a denunciar porque no ha reculado», sentenciaba con una frialdad que deja en evidencia su nula voluntad de tender puentes.
El «teatro» de la neutralidad de Terelu Campos
Uno de los momentos más tensos de la mañana ha sido cuando Alejandra ha decidido despojar a su madre, Terelu Campos, de la máscara de objetividad que intentó proyectar el pasado viernes. Aunque afirmó que Terelu «quiso ser conciliadora» y no meterse en asuntos ajenos, no tardó en soltar la bomba: eso no significa que no esté posicionada.
«Eso no quiere decir que no apoye a Carlo y que le parezca una barbaridad todo lo que se ha dicho», confesó Alejandra, dejando a Terelu en una posición comprometida y confirmando que las Campos han cerrado filas en torno al yerno, despreciando la versión de una Laura Matamoros a la que conocen desde niña.
Chulería en directo y evasivas constantes
La «hija de» no ha dudado en encararse con sus propios compañeros de programa. En un arrebato de prepotencia, ha recriminado a la colaboradora Giovanna González por el relato de los hechos entre Carlo y Laura, acusándola de contar una versión «tremenda» que, según ella, no sucedió. Ante las preguntas comprometidas, Rubio ha vuelto a utilizar su táctica habitual: el hermetismo selectivo.
«Lo que tengo clarísimo es que no voy a hablar de mis conversaciones privadas con Carlo», zanjaba con desdén. Alejandra Rubio termina así una semana más instalada en su verdad absoluta, acusando a Laura de «meterla en esto» y de romper a la familia, mientras ella sigue aumentando la polémica desde su silla, protegida por un apellido y una ausencia total de responsabilidad sobre sus propios actos.
