La Unión Europea de Radiodifusión ha dado el golpe definitivo sobre el tablero internacional al anunciar el nacimiento de Eurovisión Asia para noviembre de 2026. Esta expansión estratégica llega en un momento de máxima fragilidad para la marca matriz, que se prepara para su edición más convulsa mientras intenta exportar su fórmula de éxito al continente asiático.
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Bangkok, el epicentro del nuevo orden musical
La capital de Tailandia ha sido la elegida para albergar la gala inaugural el próximo 14 de noviembre de 2026. Tras el frustrado intento de 2018, donde la falta de consenso entre las emisoras dio al traste con el proyecto, la UER ha logrado finalmente armonizar los intereses de diez naciones que ya han confirmado su presencia en esta primera edición.
Los países que estrenarán el escenario de Bangkok son:
- Tailandia, Corea del Sur y Filipinas.
- Vietnam, Malasia y Camboya.
- Laos, Bangladesh, Nepal y Bután.
Martin Green, director del certamen, ha defendido que esta versión busca reflejar las «voces, identidades y ambiciones de la región» sin perder la esencia que ha hecho especial al concurso original. Para garantizar este espíritu, cada país seleccionará a sus representantes mediante galas y festivales de preselección propios durante los meses previos al gran evento de noviembre.
La sombra de la polémica sobre el 70º aniversario
Sin embargo, este anuncio de expansión se produce bajo un clima de tensión sin precedentes. Eurovisión se enfrenta el próximo mes de mayo a su edición más delicada en Viena, marcada por la crisis reputacional derivada de la participación de la KAN de Israel. El festival cumplirá 70 años con la cifra de participación más baja desde 2003, contando únicamente con 35 países.
El malestar es tan profundo que delegaciones históricas han decidido dar un paso atrás. Junto a la retirada de RTVE, emisoras de peso como las de Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia han abandonado el certamen tras denunciar los constantes incumplimientos de las normas por parte de la cadena israelí y la inacción de la UER ante el conflicto en Gaza. Con este panorama, la versión asiática nace como un salvavidas para una marca que necesita urgentemente renovar sus votos de unidad a través de la música.
