El plató de ¡De Viernes! se convirtió este viernes en el escenario de una demolición pública familiar. Isa Pantoja conectó en directo con el espacio de Telecinco junto a su pareja, Asraf Beno, tras celebrar el primer cumpleaños de su hijo Cairo. Lo que iba a ser una crónica amable de una jornada festiva mudó rápidamente en un ajusticiamiento verbal contra su hermano, Kiko Rivera, a cuenta de sus últimas salidas de tono en las redes sociales y en la vía pública. La hija de la tonadillera aireó su absoluto desprecio por la deriva del DJ, de quien aseguró que actúa movido por el resentimiento.
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El origen de la última gran trifulca familiar reside en una acción comercial de la marca de frutos secos Grefusa protagonizada por Irene Rosales. El anuncio lucía un explícito juego de palabras: “Un mix con un mal kiko es un mal mix. Elige Grefusa mix. Elige el mejor kiko”. La alusión provocó un ataque de furia en Kiko Rivera, quien no solo cargó contra su expareja en redes, sino que en plena calle le espetó que él sí tenía madre, una alusión directa e hiriente sabiendo que la sevillana perdió a la suya por una enfermedad.

Isa Pantoja no dudó en tomar partido de forma inmediata en el conflicto y se posicionó al lado de su excuñada, justificando que la joven haya decidido romper su silencio de esta manera. “A él le ha sentado mal, genial, pero la manera de contestar es que se pasa tres pueblos y con lo de su madre, pues imagínate, fue superdesafortunado y es normal que Irene responda así”, sentenció la colaboradora en directo, zanjando cualquier atisbo de duda sobre la idoneidad del anuncio.
El desprecio de la cuchara y la ruptura definitiva

Para la hija de Isabel Pantoja, la reacción de su hermano no es un hecho aislado, sino una constante que justifica la desconfianza crónica que arrastra desde hace años. Hace escasos días, el DJ la menospreció públicamente al asegurar que en los asuntos familiares ella “ni pincha ni corta” y que era exactamente igual que “una cuchara”. Todo ello después de que Isa valorase de forma positiva el acercamiento de su hermano con Fran y Cayetano Rivera por la herencia de Paquirri.
La respuesta de la colaboradora en Telecinco destiló hartazgo crudo. “Es que es con todo el mundo, a él le da igual”, arrancó antes de felicitarse por haber seguido sus corazonadas. “Pero por eso yo siempre digo que no me fío del todo y menos mal que hice caso a mi instinto y no confié así de primeras”, relató ante las preguntas de los presentadores. Acto seguido, la joven remató a su hermano con un diagnóstico demoledor: “Realmente no ha pasado nada entre nosotros y mira con lo que me sale. Cuando yo realmente lo único que dije cuando me preguntaron por ese acto es que me parecía bien que hiciesen el bien. Y mira cómo sale. Entonces, está amargadísimo”.
Un cumpleaños marcado por las ausencias en el clan
Más allá de la guerra abierta contra el DJ, la conexión televisiva sirvió para desgranar los detalles del primer cumpleaños del pequeño Cairo, cuya fiesta se adelantó al viernes para encajar agendas familiares. La celebración evidenció el bando en el que se mueve actualmente la crónica social. Anabel Pantoja acudió al evento acompañada por su hija y su pareja, David, consolidando su papel de nexo afectivo dentro de una familia rota.
En el apartado de las bajas, la pareja justificó la ausencia de María del Monte, señalando que existía una invitación formal pero que complicaciones de última hora impidieron su asistencia, manteniendo el contacto telefónico diario. Mucho más gélida fue la mención a la abuela del menor, Isabel Pantoja. Su hija no quiso regalarle ni un ápice de victimismo ni portadas al búnker de Cantora. «Hemos estado todos los que estamos siempre. Por lo que, sinceramente, yo no he echado en falta a nadie», remató con frialdad, dejando claro quiénes componen su verdadero núcleo familiar.
