La eurodiputada utiliza el formato de Alba Carrillo para denunciar los millonarios ingresos públicos de la productora Unicorn Content. Irene Montero ha protagonizado una incendiaria intervención este jueves al pasar como invitada estrella por el plató de ‘El sótano club‘, en el canal Ten. Lejos de morderse la lengua, la política ha aprovechado la entrevista para lanzar una durísima ofensiva contra la comunicadora Ana Rosa Quintana, acusándola directamente de especular con el mercado inmobiliario y cuestionando la catadura moral de sus contenidos televisivos al meter en la escaleta diaria a organizaciones polémicas.
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La exministra de Igualdad ha arrancado su intervención poniendo sobre la mesa una propuesta que busca fiscalizar los patrimonios de las grandes estrellas de la pequeña pantalla, equiparándolos con los cargos públicos. «¿Por qué lleva a Desokupa Ana Rosa a su programa?. A mi me gustaría que presentadores y presentadoras como Ana Rosa tuviesen que hacer como hacemos nosotros los políticos, declaraciones de bienes , para saber cuales son sus intereses», ha planteado Montero de forma íntegra y literal frente a las cámaras de la cadena en abierto.
Para la eurodiputada, la opacidad de los comunicadores impide que la audiencia entienda los bandos e intereses económicos que se esconden detrás de las líneas editoriales de los magacines de tarde. Montero ha querido desenmascarar la posición de la periodista madrileña vinculándola de forma directa con el negocio del ladrillo: «Para cuando llevan a sus programas a Desokupa o dicen que el problema de la vivienda no es la especulación, pues se sepa que esa mujer especula con la vivienda, que tiene un negocio, que tiene 44 pisos en Sevilla«, ha sentenciado con dureza, retratando a Quintana como parte interesada dentro de la problemática social de la vivienda.
La denuncia de los 20 millones públicos que Telemadrid otorga a Unicorn Content

El ataque de la política no se ha ceñido únicamente al plano de las propiedades particulares de la presentadora, sino que ha puesto el foco en la hucha de la financiación de su empresa audiovisual, metiendo en la ecuación al gobierno regional. «Además recibe impuestos que pagamos los madrileños ya que Telemadrid, ente público, le da 20 millones de euros en 7 años», ha destapado la dirigente con absoluta indignación, censurando el trasvase de fondos de los contribuyentes hacia el sector privado del entretenimiento.
Montero ha querido retratar lo que considera una rabieta de la derecha mediática, acusando a la comunicadora de practicar una flagrante hipocresía fiscal en sus discursos diarios. «No le gustan los impuestos a Ana Rosa, pero sí le gusta el dinero que viene de esos impuestos para su productora Unicorn Content», ha rematado en su comparecencia, señalando la contradicción de criticar la gestión estatal mientras se nutre de los contratos asignados por la televisión autonómica madrileña.
Un dardo envenenado que empaña la estrategia estival de Fuencarral
Esta fortísima embestida de Irene Montero en el canal Ten adquiere una relevancia añadida al producirse precisamente en la misma semana en que la productora señalada se prepara para desembarcar en las tardes de la competencia. Las críticas por la gestión de la vivienda y el uso de fondos institucionales caen como un jarro de agua fría sobre la imagen de la empresa de comunicación, salpicando de rebote las campañas de promoción de sus próximos lanzamientos veraniegos.
Mientras el entorno de la política aplaude la valentía de exigir transparencia en el sector de la comunicación para destapar los negocios ocultos de los rostros de la pantalla, los defensores de la presentadora ven en estas manifestaciones una revancha ideológica que busca erosionar el liderazgo de una empresa que copa las horas de emisión de la televisión en abierto. La bronca está servida en los pasillos digitales y la intervención en el programa de Alba Carrillo demuestra que los discursos éticos de la política se han convertido en un auténtico campo de minas para las reinas de las mañanas y de las tardes.
