La ganadora de ‘Gran Hermano 5′ confiesa en el pódcast Última Llamada de Malbert las cifras de su portada tras salir de Guadalix de la Sierra. Nuria Yáñez, conocida popularmente en el universo televisivo como Fresita, ha vuelto a la primera línea mediática tras destapar la verdad económica sobre uno de los episodios más recordados de su trayectoria posterior al reality de Mediaset. La de Salou ha desglosado sin tapujos el dinero que se embolsó por quitarse la ropa en las páginas de la mítica publicación, un hito que no solo engordó su cuenta corriente en pleno bum de su popularidad, sino que supuso un punto de inflexión terapéutico para superar sus profundos complejos físicos de la infancia.
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En un momento del espacio, el presentador ha sacado a colación el asunto asegurando que en los mentideros de internet se cifraba el contrato en una cantidad cercana a los 60.000 euros. La exgran hermana ha corregido de inmediato la información para ajustar la cifra a la realidad de lo que firmó en los despachos de la cabecera de Zeta. «No, 60.000 era si era un desnudo integral y me dieron 40.000, porque hice solo topless», ha aclarado con naturalidad, especificando las cláusulas contractuales que rebajaron el caché final.

Fresita ha recordado con cariño aquella sesión fotográfica, asegurando que buscó en todo momento una estética muy cuidada y alejada de la vulgaridad: «Así muy dulce, muy vedette. A mí me gusta mucho las vedettes de Francia«. La exconcursante de televisión se ha mostrado muy satisfecha con el trato recibido y con la retribución económica percibida en aquellos años de bolos desenfrenados por discotecas de toda España. «Estaba muy bien, yo agradecida», ha admitido, desvelando además un detalle desconocido sobre su relación posterior con la publicación: años más tarde volvió a aparecer en el semanario, pero en esa segunda ocasión lo hizo de forma totalmente gratuita en concepto de promoción personal.
Un impulso para la autoestima y el fin de los traumas infantiles
Más allá del evidente beneficio financiero que reportaba ser la famosa del momento entre los años 2003 y 2004, Nuria Yáñez ha querido profundizar en el impacto psicológico que supuso verse en todos los quioscos del país. La catalana ha confesado que la experiencia sirvió para reconciliarse con su propia anatomía tras arrastrar años de severas inseguridades. «Yo siempre he tenido muchísimo complejo con mi cuerpo. Y luego ves ahí tu portada Interviú, con tu trauma infantil, y dices pues yo también puedo, jolín, como algo mío personal, estoy viva», ha relatado con emoción, visibilizando la cara oculta de la fama.
La mítica cabecera, que permaneció en los puntos de venta de forma ininterrumpida entre 1976 y 2018, se convirtió en el gran escaparate del destape español durante la Transición y los años posteriores. Por sus páginas pasaron mitos de la cultura popular de la talla de Marisol o Lola Flores, aunque en su última etapa abrió las portadas al sector masculino, contando con los desnudos de rostros tan conocidos como el presentador Jesús Vázquez en el año 2010, el bailaor Rafael Amargo, el jinete Álvaro Muñoz Escassi o el estilista Pelayo Díaz.
