La actriz Candela Peña ha vuelto a demostrar que no tiene filtros ni intención de tenerlos. En su última intervención en La Revuelta, el programa que lidera el ‘access prime time’ de TVE, la intérprete catalana ha protagonizado un momento de altísima tensión social al denunciar las condiciones laborales de las trabajadoras domésticas y los jornaleros. Con la vehemencia que la caracteriza, Peña ha transformado un espacio de entretenimiento en una tribuna política contra lo que considera un abuso sistemático hacia los más vulnerables.
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El regreso de Candela al plató de David Broncano se produjo bajo una atmósfera de gratitud inicial que pronto se tornó en una crítica feroz. La actriz comenzó agradeciendo el cariño de «las señoras» que la detienen por la calle, reconociendo que su conexión con la audiencia ha crecido exponencialmente gracias a sus colaboraciones en la cadena pública. Sin embargo, el tono cambió de forma radical cuando Peña decidió señalar a quienes, según su testimonio, perpetúan la precariedad desde la comodidad del hogar.
Un alegato contra la precariedad doméstica
Candela Peña no quiso que su mensaje fuera interpretado como una simple broma de guion. Mirando a cámara, la colaboradora de La revuelta se negó a agradecer el apoyo a un perfil muy específico de empleador. «No a la señora que tiene a otra señora en su casa, le paga 6 euros y no quiere que esté regulada. ¡A esa señora, no!», exclamó la actriz entre los aplausos de un público entregado. Para Peña, esta situación no es una cuestión de ideologías, sino de «sentido común».
La actriz subrayó la dureza que supone para muchas mujeres alejarse de sus propios hijos para cuidar a los de otros, instando a la audiencia a cuidar a quienes cuidan, especialmente ante la cercanía del Día de la Madre. «Esto no es política, es sentido común», insistió, tratando de despojar su discurso de etiquetas partidistas para centrarlo en la dignidad humana. Ante la pregunta de Broncano sobre si conocía casos particulares, Peña amplió su campo de batalla hacia otros sectores igualmente castigados por la falta de regularización.
Del hogar al campo: la ira de la intérprete
La denuncia de Peña no se detuvo en las cuatro paredes de un domicilio. La ganadora de tres Premios Goya utilizó su altavoz para señalar también la explotación en el sector primario. «Es por lo que está pasando ahora, que a las personas hay que regularizarlas. Da igual que sea una señora del hogar, que unos jornaleros africanos trabajando todo el día en Valencia por 30 euros… ¡Púdrase en el infierno, caballero!», sentenció con una contundencia que dejó al presentador sin palabras por unos instantes. Candela explicó que su rabia nace de una identificación personal con la vulnerabilidad: «Abusan del débil y, como a veces yo también soy esa persona, me siento mal».
En un cierre cargado de ironía, cuando Broncano sugirió cómo estarían reaccionando aquellos aludidos que estuvieran viendo el programa, la actriz lanzó un dardo final hacia la competencia: «David, no ven tu programa, estarán en otra cadena escuchando a otros señores». Con esta frase, Peña no solo cerró su alegato, sino que reafirmó la identidad de un programa que busca ser el refugio de una audiencia que no se siente representada por el discurso mediático tradicional.
