La profunda crisis de identidad de Mediaset ha tocado fondo con un promedio del 9,2% de cuota de pantalla, situando a Telecinco en una inédita cuarta posición. Pese al intento oficial por vender una transición hacia contenidos familiares, la realidad de la cadena bascula entre el regreso de figuras como Rocío Flores y la fuerte polarización política que lidera Ana Rosa Quintana desde sus editoriales matinales.
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El espejismo de la concordia en una parrilla fracturada
La transformación radical de Telecinco, que comenzó en mayo de 2023 con el fin de su etapa anterior, pretendía instaurar un modelo de Televisión amable y alejada de la controversia. Sin embargo, la estrategia de otorgar gran parte de la parrilla a la productora de Ana Rosa Quintana, Unicorn Content, no ha logrado los resultados esperados tras más de dos años y medio de gestión. La cadena se enfrenta a su peor mes de marzo desde 1990, una cifra alarmante que ni siquiera el empuje de Supervivientes ha conseguido revertir.
Lejos de esa imagen «blanca» proyectada por la directiva, la cadena mantiene una línea de confrontación constante. Ana Rosa Quintana, a través de sus intervenciones, promueve una polarización diaria con editoriales dirigidos contra el Gobierno, lo que choca frontalmente con la supuesta búsqueda de un público familiar y transversal. Esta dualidad ha dejado a la cadena en una «franja maldita» donde ni los nuevos fichajes ni el troceo de Audiencias parecen frenar la fuga de espectadores hacia la competencia.
El regreso al conflicto: el caso de «De Viernes»

El programa De Viernes, capitaneado por Santi Acosta y Beatriz Archidona, se ha convertido en el centro de las críticas por recuperar las dinámicas de las sagas familiares que se prometieron erradicar. El espacio ha vuelto a dar voz a la denominada familia «mediática» de Rocío Carrasco, destacando el regreso de Rocío Flores como colaboradora, a pesar de su condena en firme por maltrato habitual.
Esta decisión editorial resulta especialmente contradictoria, ya que Mediaset procedió a eliminar de su web las docuseries de Rocío Carrasco tras una sentencia no firme, mientras que las intervenciones actuales de Flores son fácilmente localizables en sus plataformas. En enero, Santi Acosta defendió esta postura afirmando que el programa «estaba escuchando a todas las partes», una declaración que muchos analistas interpretan como un retorno al periodismo de vísceras para intentar arañar décimas de audiencia.
El polémico adiós de Alessandro Lequio y la disciplina interna

Uno de los episodios más convulsos de este final de etapa ha sido el despido de Alessandro Lequio. La dirección de Mediaset tomó esta determinación tras una dura entrevista de Antonia Dell’Atte en El País, donde revivía episodios de Violencia de Género avalados por una sentencia judicial.

A pesar de la gravedad de los hechos, Ana Rosa Quintana mantuvo un apoyo público incondicional hacia él, calificándolo como «amigo» y «madrina de su hija».
La tensión trascendió la pantalla cuando se filtró que la productora Unicorn celebró reuniones con sus colaboradores para imponer una «ley del silencio». Según informaciones periodísticas, se amenazó con el despido inmediato a cualquier tertuliano que no apoyase a Lequio o que cuestionase su salida en eventos públicos. Esta férrea disciplina interna contradice la imagen de libertad informativa que la cadena intenta proyectar en su nueva etapa.
La huida hacia adelante: teorías contra Kantar Media
Ante la incapacidad de recuperar el liderazgo, desde diversos sectores de la cadena se ha empezado a alimentar una teoría conspirativa contra Kantar Media. Colaboradores habituales han sugerido que el Gobierno podría estar influyendo en las mediciones para favorecer a RTVE y perjudicar deliberadamente a Telecinco, tildando los datos de «bulos». Ketty Garat, una de las voces de la cadena, llegó a asegurar en directo que se estaba controlando la audiencia para propagar informaciones falsas. No obstante, la empresa medidora ha desmentido tajantemente estas acusaciones, recordando que sus sistemas pasan auditorías constantes de toda la industria.
