Ricardo Arroyo, el eterno Vicente Maroto en ‘La que se avecina‘, ha roto su silencio en «El Tiempo Justo» sobre el durísimo proceso de recuperación que atraviesa en una clínica de descanso. Tras sufrir un colapso por estrés que le mantiene alejado de los focos desde hace dos años, el actor denuncia el vacío de sus colegas de reparto mientras lucha por recuperar la memoria y su movilidad con un único sueño: volver a los guiones.
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La imagen de Ricardo Arroyo disfrutando de su «huevón» en la ficción de los hermanos Caballero queda ya muy lejos de su realidad actual. El veterano intérprete ha desvelado que lleva cerca de dos años alejado de los focos, ingresado en un centro especializado para combatir un cuadro de estrés severo que terminó por desbordarle. «Llegó un momento en el que dije: ‘Hasta aquí'», confiesa Arroyo, relatando un periplo de urgencias y traslados entre clínicas que ha marcado sus últimos 24 meses.
Una recuperación física y cognitiva bajo el peso del olvido
El proceso de rehabilitación está siendo mucho más complejo de lo esperado. Ricardo ha reconocido que, aunque nota mejoría, todavía lucha por recuperar funciones básicas. «[Me falta] tener memoria, de todo, ser un tío normal», explica con sinceridad. Su día a día es una batalla contra los mareos y la inestabilidad física, admitiendo que ha llegado a sufrir hasta 20 caídas en la calle.
Para costear este tratamiento de recuperación, el actor desembolsa 3.000 euros mensuales. En este retiro forzoso, Arroyo cuenta con el apoyo constante de su familia y el cariño de los fans que se acercan a visitarle, pero denuncia una realidad amarga en la industria del espectáculo: el olvido de sus colegas. «En cuanto desapareces del grupo, nadie se interesa por ti», sentencia, confirmando que ningún compañero de ‘La que se avecina’ se ha puesto en contacto con él durante todo este tiempo.
El sueño de retomar los guiones
Pese a la dureza del diagnóstico y la decepción personal con su entorno profesional, el mensaje de Ricardo Arroyo es de resistencia. «Mi lucha es por salir», afirma con determinación. El actor echa de menos la interpretación y no descarta volver a ponerse frente a una cámara en cuanto recupere la normalidad física y mental que el estrés le arrebató.
Según ha apuntado el periodista Álex Álvarez tras su conversación con el intérprete, el objetivo de Arroyo es abandonar la clínica lo antes posible y demostrar que todavía tiene mucho que aportar a la escena española. Por ahora, el «hombre del cojín» de la televisión sigue su particular vía crucis médico, esperando el momento en que su memoria y sus pasos vuelvan a ser los de siempre.
