Encadena tres formatos en dos cadenas distintas, acaba de cerrar una edición de Tu cara me suena y se va de gira, pero el programa que estrena esta noche es el que reconoce que más le remueve. Chenoa presenta la segunda temporada de Dog House con una cifra encima de la mesa que explica por qué se implica tanto: en España se abandonan unos 300.000 perros al año.
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«El objetivo final son las adopciones»
La presentadora no disimula qué espera del formato que La 1 estrena este martes a las 22:45, producido por Boxfish. «Lo único que quiero es que funcione para poder hacer más temporadas, porque el objetivo final son las adopciones», explica en una entrevista con EL ESPAÑOL. Y acompaña esa intención con el dato que sostiene todo el proyecto: «En España se abandonan alrededor de 300.000 perros al año y somos el país de Europa con más abandonos. Sabemos que existe el problema, pero muchas veces no somos conscientes de su dimensión».
Junto a esa función hay otra que reivindica con la misma insistencia: la pedagógica. «El programa tiene una parte educativa muy importante. Los niños se acercan porque les gustan los perros, pero también aprenden», señala, antes de explicar el momento del programa que considera clave. «Cuando llega ese momento en el que los voluntarios explican la historia de cada animal, entienden qué significa que un perro haya sido maltratado, que necesite una reeducación o que no todos reaccionen igual». Y remata con una comparación que resume el mensaje mejor que cualquier campaña: «Un perro al que han pegado deja de jugar, igual que puede ocurrir con un niño». Sobre las novedades de la temporada, avisa de que la principal no está en el guion: «La mayor novedad siguen siendo los propios animales. Siempre te sorprenden porque sus reacciones son imprevisibles».
Rodolfo, el galgo del que se enamoró y no pudo llevarse

Que se implica más de la cuenta lo admite sin que se lo pregunten. «Es puro corazón. A todos mis proyectos les pongo muchísima entrega, pero este probablemente sea el más Laura de todos. Me implico muchísimo emocionalmente y siempre tengo problemas para no querer llevarme un perro a casa», confiesa. Y pone nombre al último caso: «Me enamoré, por ejemplo, de Rodolfo, un galgo espectacular. Caminaba como si flotara. Tiene dos años, es rubio y precioso».
No pudo adoptarlo porque ya convive con Chloe, la perra que ella misma acogió hace año y medio y que arrastra un pasado complicado, con estrés derivado de los traslados entre la perrera y el refugio. Aun así, el galgo aparecerá en la promoción del programa para darle visibilidad, un recurso que según ella funciona: «Muchos de los perros que salen en esas promociones acaban encontrando una familia gracias a que la gente llama para adoptarlos». Su insistencia en la adopción responsable es constante: «Tener un perro no es un capricho; es una responsabilidad enorme. Pero, cuando estás dispuesto a asumirla, recibes un cariño absolutamente incondicional». Y establece un paralelismo con su propia formación, que pocos conocen: es educadora infantil especializada en niños de cero a tres años, llegó a tener ocho bebés a su cargo y sostiene que la lectura de señales es la misma. «Con los bebés aprendes a interpretar señales porque todavía no hablan. Al final, con los perros también aprendes a leer su comportamiento y a entender lo que necesitan sin que puedan decirlo».
«Nunca he tenido filtro»: 25 años y un homenaje pendiente
Sobre su forma de estar en televisión, y sobre aquella imagen suya que marcó a toda una generación, tiene una explicación desprovista de cálculo. «Nunca he sido una persona con mucho filtro. No cambio cuando se enciende una cámara y cuando deja de grabar. Soy prácticamente la misma», asegura. Y justifica esa decisión por pura economía mental: «Intentar controlar cada palabra sería agotador. No quiero irme a casa pensando qué he dicho o qué debería haber respondido. Me da muchísima pereza vivir así». Es consciente del precio: «A veces eso juega a mi favor y otras veces me perjudica, pero forma parte de mi manera de ser».

Reconoce cansancio —«la gente me dice que me ve más delgada y es simplemente porque llevo un ritmo muy intenso»— y valora por encima de todo la continuidad: «Peleo mucho por mantenerla y nunca doy nada por hecho». En el horizonte tiene el gran evento por el 25 aniversario de Operación Triunfo, que le toca vivir por partida doble como concursante de la primera edición y como presentadora. «Somos muchísimos los que hemos pasado por Operación Triunfo, pero la primera edición fue la que dio origen a todo. Éramos un grupo que no sabía realmente a lo que iba», recuerda.

Y ahí puso una condición que dejó clara emocionándose: «Espero que haya un recuerdo muy especial para Àlex Casademunt. Para mí es una de las personas más importantes de OT 1 y no puede faltar en ese homenaje». Cierra volviendo a los perros, y con la frase que mejor explica por qué este formato le toca donde le toca: «El perro no mira si tienes más dinero o si estás más guapa; eso le da igual. Abres la puerta de casa y siempre se alegra de verte».
