Anabel Pantoja regresa a la televisión por la puerta grande como flamante fichaje del programa ‘Amor o lo que surja‘. La sobrina de la tonadillera asume el reto de asesorar a los participantes sobre relaciones sentimentales y pretendientes, un terreno que conoce a la perfección y del que ella misma ha hablado sin tapujos. Coincidiendo con su debut en este nuevo formato, la creadora de contenido ha echado la vista atrás para recordar cómo gestiona su noviazgo con el fisioterapeuta David Rodríguez, una historia de amor marcada por la intensidad y por una considerable diferencia de edad que la influencer asume con total naturalidad y los pies en el suelo.
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La historia entre ambos comenzó de la manera más imprevista en la terminal de un aeropuerto, justo antes de poner rumbo a Miami durante una de las giras musicales de su tía, donde ambos trabajaban. Lo que empezó como un simple roneo y un pique de bromas entre vuelos terminó consolidándose en una relación seria que ha desafiado la brecha generacional que existe entre ellos.
La colaboradora no oculta que pertenecer a quintas distintas es una realidad palpable en su día a día. «David nació en 1997, y yo ya había estado en la Expo’92 de Sevilla. Es que es bastante fuerte», reconoció la sevillana en el podcast ‘Mamá, no mires’ de Luc Loren. Aunque se llevan once años, la sevillana defiende que uno se enamora de la persona y no del año de nacimiento, si bien admite que convivir con alguien que no ha vivido tu misma época trae consecuencias tanto buenas como malas en la convivencia.
Los planes de futuro y el temor al asilo
A sus 39 años, la influencer ha logrado formar la familia que tanto ansiaba desde su juventud, rompiendo con los esquemas tradicionales que idealizaba de niña al ver telenovelas con su abuela. Al ser preguntada por su horizonte junto al cordobés, la colaboradora tira de humor negro y de un pragmatismo absoluto, alejándose de los cuentos de hadas y bromeando con un hipotético escenario al más puro estilo cinematográfico.

«Yo me veo lo típico, como en ‘El diario de Noa’. Ella en un asilo, él superbién, follando con tías y todo. Yo lo único que le he pedido que no me deje en un asilo, que me deje en mi casa de Canarias», confesó entre risas. Más allá de los chistes sobre la vejez, la postura de la exsuperviviente respecto a la durabilidad de su bando amoroso es realista: «Yo no sé cuánto aguantaré, ni hasta dónde llegaremos. Ojalá sea para toda la vida, pero yo el tiempo que esté, voy a aprovecharlo al máximo». Ambos se encuentran en una etapa de cesiones mutuas para amoldarse a los ritmos del otro, buscando la estabilidad que ella tanto necesita.
La madurez de una romántica empedernida
Atrás queda la época en la que la colaboradora ponía el amor de pareja por encima de cualquier otra faceta de su vida. Aunque se define como una mujer muy intensa, romántica y enamoradiza, el paso de los años le ha enseñado a diversificar sus afectos y a valorar el cariño que recibe de su entorno más cercano, situando a su familia y a sus amigos en el mismo escalafón de importancia.
Tras haber sufrido de manera pública por desengaños anteriores, la creadora de contenido admite que su autoestima ha pasado por momentos complicados, lo que la lleva a buscar refugio en la tranquilidad que le transmite su actual pareja. «Somos muy mimosos o muy ositos. Me calma y me da tranquilidad que me quiera», explicó sobre la dinámica que mantiene con David en su hogar. Una paz necesaria para afrontar esta nueva e intensa etapa profesional en la pequeña pantalla dando consejos basados en sus propios golpes de pecho.
