La dirección del canal de la TDT Ten ha tomado una decisión drástica con uno de sus formatos más comentados del curso televisivo. Según desvela El Confidencial, el programa de debate y actualidad El sótano club, capitaneado por la siempre polémica Alba Carrillo, pondrá fin a su primera etapa en la parrilla el próximo martes 30 de junio. Esta salida temporal se enmarca dentro de los habituales movimientos estivales que acometen las cadenas ante la bajada global del consumo de televisión en verano. Sin embargo, la decisión viene acompañada de una fuerte marejada interna, ya que los altos cargos de la cadena de televisión no han garantizado en ningún momento la continuidad del espacio de cara al inicio de la próxima temporada en septiembre.
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El cese de las emisiones de El sótano club abre un bando de incertidumbre absoluta entre la productora responsable del formato y la propia cadena. Fuentes cercanas a la negociación interna aseguran que no existe una hoja de ruta oficial aprobada para la vuelta a las pantallas tras el parón veraniego, dejando la renovación suspendida en un limbo que se prolongará durante varias semanas. A pesar de que la opción de encargar una nueva tanda de entregas sigue encima de la mesa de despachos, la realidad comercial del espacio permanece congelada hasta que se analicen los costes de producción y el rendimiento real de las cuotas de pantalla de estos meses.
El espacio ha destacado en la parrilla por dar rienda suelta al perfil más afilado de la exmodelo en su rol de presentadora principal, una faceta donde no ha dudado en protagonizar toda clase de enganchones mediáticos al abordar los trapos sucios de la crónica social. En este ecosistema de corrillos, los grandes baluartes del formato han sido los periodistas Marta Riesco y Alberto Guzmán, quienes se han consolidado como los colaboradores con más gancho de las tardes de la cadena gracias a la aportación de exclusivas propias y a una forma directa de tratar la crónica social que ha contado con el respaldo unánime de los espectadores. La química del tándem, unido a la irrupción de perfiles con una proyección brutal como el de Óscar Repo, han sido el principal motor de supervivencia de una marca que ahora ve peligrar su continuidad en el mercado televisivo nacional.
La reestructuración de la TDT tras el fin de una era
La estrategia de producción propia del canal Ten sufre de este modo un nuevo frenazo tras haber intentado levantar un bloque de actualidad sólido para competir con las grandes cadenas de la competencia. La puesta en marcha de este debate supuso un intento decidido por reforzar la parrilla tras el abrupto cierre definitivo del espacio No somos nadie, el recordado programa que presentaba María Patiño en la misma sintonía. Con el objetivo de fidelizar al público huérfano de formatos de crónica rosa tradicionales, la cadena incrementó de forma notable su inversión en contenidos propios dotados de rostros muy reconocibles para la audiencia de calle.
Las próximas semanas resultarán vitales para el porvenir de la marca, periodo en el que los programadores perfilarán la estructura de contenidos de cara al curso otoñal. Será en ese instante cuando se determine si las broncas y el entretenimiento de la modelo regresan a la parrilla habitual o si la emisión del 30 de junio se convierte de forma fulminante en el carpetazo definitivo del formato. Por el momento, al equipo técnico y a las colaboradoras solo les resta agotar las últimas citas en antena antes de echar el cierre provisional a las emisiones.
