Hay una diferencia enorme entre tener la entrevista del año y saber hacerla, y anoche ‘¡De Viernes!’ volvió a demostrar que en Telecinco no saben. Belén Esteban se sentó en directo, en su primera entrevista en plató desde que salió de la cadena, y el programa convirtió la noche más esperada de su temporada en un desfile sin rumbo: los mismos temas de la primera entrega, otra vez sin cerrar; el cara a cara con Beatriz Trapote, encajado en el último suspiro; y casi una hora de anuncios en mitad de la entrevista. Estas líneas se escriben antes de conocer el dato de audiencia de anoche, y da igual cuál sea. Lo que se vio en pantalla no lo arregla ningún share.
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Un plató sin brújula: mucho ruido, cero preguntas

Lo que se emitió fue una tertulia de bar con iluminación de plató: una entrevista lamentable, aburrida y carente de contexto, con unos colaboradores absolutamente sin rumbo frente a Belén Esteban. Volvieron sobre los asuntos que ya se habían tocado en la primera entrevista y tampoco esta vez los resolvieron. Todo fluctuó en un baile de fechas sin sentido, con contradicciones entre los propios colaboradores que llegaron a desconcertar a la invitada, a la que no se vio cómoda en ningún momento. Que si una fecha, que si otra, que si hubo bloqueo del móvil o no lo hubo. Nadie ordenaba nada, nadie repreguntaba con datos y el espectador que había vuelto por lo que se le prometió durante toda la semana se encontró con la misma conversación, peor hilada y sin una sola respuesta nueva. Un interrogatorio sin fiscal, con una mesa jugando a los detectives sin haberse leído el sumario.

Y mientras se repetía lo ya dicho, se quedaba fuera todo lo que el público esperaba. El cara a cara con Beatriz Trapote, mujer de Víctor Janeiro y colaboradora del propio programa, quedó relegado a los últimos cinco minutos, con el reloj corriendo y sin margen para nada. No hubo ni una sola mención a los encontronazos entre Terelu Campos y Belén Esteban. Y no hubo ni una sola pregunta sobre Jorge Javier Vázquez, el que fuera su amigo durante años en Sálvame y hoy posicionado con los Janeiro. Se le echó de menos, y mucho, dirigiendo esta entrevista: con él al frente, la noche habría tenido orden, repregunta y colmillo, y a la invitada se le habría sacado muchísimo más jugo del que le sacó un plató que no sabía ni por dónde empezar.
Presentadores de atrezo y una invitada a la defensiva

Los presentadores, Santi Acosta y Beatriz Archidona, parecían auténticos muebles del decorado, dos figurantes con micrófono: ni reconducían ni cortaban, ni ponían orden cuando la tertulia se iba por donde no tocaba. Belén Esteban, por su parte, estuvo mucho más recatada a la hora de contar que en su primera entrevista. No se sabe si pesó la advertencia en forma de comunicado que María José Campanario y Jesulín de Ubrique emitieron horas antes de la emisión, o si fue el propio desconcierto de la estructura del formato el que la fue cansando a medida que avanzaba la noche. Con una invitada incómoda y una terna de colaboradores incapaces de sacarle lo que no quería contar, la entrevista se quedó sin un solo titular nuevo.

El retrato lo firmó la propia Esteban en los últimos segundos del directo. Los presentadores le dejaron caer que quedaban muchos temas por tocar y que podía volver otro día, y ella contestó con dos palabras: «No, no». La entrevista que debía rematar su regreso a la cadena terminó con su negativa a repetir, después de una noche en la que las fechas, el móvil y la relación con quienes fueron sus compañeros se quedaron otra vez en el aire. Todo eso, unido a unos presentadores que no ejercieron como tales, hizo estallar las redes durante la emisión ante lo que pudo haber sido y no fue. La audiencia se desenganchó de la entrevista mucho antes de que acabara.
Lo siento, pero no puedo con Santi Acosta. Creo que es el presentador con menos ganas de presentar un programa (#DeViernes) que he visto en mucho tiempo.
— M 📺 (@casasola_89) October 2, 2026
Y encima, cada vez que Belén Esteban está en pleno apogeo… va y le corta.
Veo a Belén muy cohibida. Prometía que cuando diera una entrevista en su regreso contaría todo lo que se ha callado y, de momento, solo dice que "de eso no va a hablar" o repite lo que ya ha dicho. Belén no está siendo Belén.#DeViernes
— Hablamos de Tele (@HablamosdeTv) October 2, 2026
Qué absoluta vergüenza. Se merecen tener mínimo de audiencia. Una pena que no vaya a pasar…
— Álvaro Roldán (@alvaroRoldan_) October 2, 2026
Hasta la propia Belén Esteban criticando los constantes cortes de publicidad, pese a arrancar la entrevista al filo de las DOCE de la madrugada. Lamentable es poco. #DeViernes
La mayor aportación de Trapote es lo de la faja…… qué nivel dios… este programa no lo salvan ni metiendo a Jesulín a preguntarle directamente a Belén😭#DeViernes pic.twitter.com/LjcvU1BmRr
— Ojito 👁 (@elojoquetodolv) October 2, 2026
Terelu Campos no necesita coche para volver hoy a su casa. @deviernestv . Avisad a producción. pic.twitter.com/8u54OvhpxC
— Kiko Matamoros (@KikoMatamoros) October 2, 2026
El belenazo ha sido un si pero no. Me refiero: mucha publicidad, algunos colaboradores no han estado a la altura y el aura que tenía Belén con JJV hoy no se ha visto con Santi y Bea.
— Alexsinos (@alexsinos) October 2, 2026
Una hora de anuncios con una entrevista dentro
A todo ello se sumó la ocurrencia de alguna mente brillante de la cadena: meter prácticamente una hora de publicidad entre las once de la noche y pasada la medianoche, interrumpida por el programa durante menos de treinta segundos. La propia invitada no lo pasó por alto y, en pleno directo, soltó que «sí que tiene que estar haciendo dinero Mediaset con tanta publicidad». Léase de nuevo: la protagonista de la noche, la razón por la que el espectador había puesto Telecinco, burlándose en directo de los cortes del programa que la entrevistaba. Con la entrevista troceada entre bloques de anuncios, quien aguantaba hasta la siguiente intervención se encontraba con otra pausa, y quien se marchaba ya no tenía motivo para volver.

Seamos justos, porque la honestidad obliga a conceder lo que hay que conceder. Belén Esteban tampoco llegó dispuesta a regalar nada, y una invitada que mide cada palabra con un comunicado de abogados recién salido del horno pone las cosas difíciles a cualquiera. Que conste. Ahora bien, para eso existe un programa: para preparar la entrevista, ordenar los temas, saber qué se pregunta primero y qué se guarda para el final, y sobre todo, la forma en cómo se pregunta. Nada de eso se vio anoche. Lo que se vio fue un formato que tenía en sus manos a la mujer que más audiencia puede arrastrar en esta cadena y que la dejó ir dando vueltas sobre lo mismo, entre anuncios, sin guion y sin nadie capaz de llevar la conversación a donde el espectador quería llegar.
La gallina de los huevos de oro, servida fría
El precedente lo tenía todo a favor. La primera entrevista, grabada y emitida el 25 de septiembre, llevó a ‘¡De Viernes!’ a un 18,7 % de cuota y 1.130.000 espectadores, el segundo mejor dato de su historia, casi duplicando su media habitual, según recogía el balance de aquella noche, para un programa que, aparte de hablar de la Pantoja, poco más sabe hacer. Y la cadena se pasó la semana cebando la cita desde el resto de su parrilla: en la gala del martes de ‘Supervivientes All Stars 3′ se habló más de Belén Esteban que de supervivencia, con Rosa Benito y Víctor Janeiro hablando de ella desde Honduras y Jorge Javier Vázquez sirviendo desde el plató un cebo de oro en bandeja a un programa que anoche mereció cambiar el viernes de su nombre por una pena. Tanta casualidad no se le escapó ni a la propia Belén Esteban. Horas antes del directo llegó además el comunicado urgente de los abogados de Jesulín y Campanario, y Terelu había asegurado que iba sin miedo al reencuentro.
Y esto va mucho más allá de una mala noche. Telecinco atraviesa una de las crisis de audiencia más graves y dramáticas de su historia: cerró agosto con un 7,8 % de cuota, el peor agosto de toda su historia, en un mes que lideró Antena 3. Con esas cifras, la cadena había conseguido a la gallina de los huevos de oro y anoche la dejó escapar, y con ella uno de los pocos botes salvavidas que le quedan. Cuando se conozca el dato, alguien en Mediaset sacará pecho o buscará excusas. La pregunta, a estas alturas, ya no es cuánta gente vio a Belén Esteban. Es cuánta se quedó hasta el final. ¿De verdad hacía falta tenerla en el plató para demostrar que no sabían qué y cómo preguntarle?
