El ecosistema de las celebridades patrias asiste al colapso definitivo de uno de sus vínculos más longevos e inquebrantables. La diseñadora andaluza Vicky Martín Berrocal y la cantante Marta Sánchez han roto de manera tajante una relación de casi cuatro décadas tras verse salpicadas por los efectos colaterales de la sobreexposición en el entorno digital. Lo que comenzó como una charla de alcoba y confidencias en el exitoso videopodcast de la modista se ha transformado en un cruce de silencios tensos, ausencias deliberadas en cumpleaños vip y desaires públicos en las redes sociales que confirman que el distanciamiento entre ambas divas es un hecho consumado e irreversible.
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La confirmación de esta ruptura editorial saltó a la palestra este martes de la mano de la periodista Beatriz Cortázar, quien puso el foco en la accidentada participación de la intérprete en el espacio de entrevistas que capitanea la andaluza. Lo que inicialmente se planteó como un encuentro íntimo y distendido entre dos viejas conocidas derivó en un profundo malestar por parte de la vocalista madrileña al comprobar la naturaleza de la promoción posterior del formato. A la intérprete de éxitos musicales históricos le sentaron sumamente mal determinados enfoques y titulares centrados en materia de índole sexual que se extrajeron de la conversación para cebar la audiencia en plataformas y soportes digitales.
La reacción de la artista fue fulminante. Al considerar que la confianza depositada en su amiga íntima había sido instrumentalizada con fines puramente comerciales y de impacto mediático, decidió cortar de raíz cualquier tipo de contacto con el entorno de la empresaria de moda. Este choque ha borrado de un plumazo una andadura conjunta que se remontaba a finales de la década de los ochenta, cuando ambas compartían círculos sociales estrechamente vinculados al sector de la Tauromaquia debido a sus noviazgos con los diestros Javier Conde y Manuel Díaz El Cordobés, respectivamente.
El portazo en la fiesta de cumpleaños y la irrupción de portavoces
Las alarmas sobre la brecha que separaba a las dos protagonistas saltaron de forma definitiva el pasado 9 de mayo. La cantante organizó una gran celebración por todo lo alto con motivo de su cincuenta aniversario, un acontecimiento social marcado por la llamativa ausencia de la diseñadora sevillana. Aunque en su momento la hermana de la modista trató de justificar el desplante alegando motivos de agenda y desplazamientos profesionales, la verdad tras los motivos del distanciamiento ha terminado saliendo a la superficie con crudeza.
El empresario Emiliano Suárez, íntimo del entorno de la artista madrileña, fue el encargado de destapar las hostilidades al celebrar abiertamente que la andaluza no hubiese formado parte del listado de invitados del festejo. «Yo encantado de que Vicky no fuese al cumpleaños, porque el que no se habla con ella, y no me importa decirlo, soy yo. Me produce mucho dolor cuando las personas se portan mal con mis amigos, Marta y en general», llegó a confesar sin ambages ante los medios de comunicación.
Por su parte, la cantante ha optado por delegar su postura oficial en una figura de peso como Ana Obregón, quien ha ejercido como interlocutora para zanjar las especulaciones recurrentes de la crónica rosa. «Lo que haya entre nosotras, se queda entre nosotras. Estoy con mucho trabajo, con mis giras… que hable la gente y digan lo que quieran. No voy a contar lo que pasa», reza el rotundo mensaje remitido por la diva musical. Una declaración de intenciones que clausura el canal diplomático entre ambas y traslada el debate a la idoneidad de los formatos de telerrealidad y entrevistas donde los afectos reales cotizan al servicio del clic.
