En una charla íntima con Beatriz Cortázar para Informalia, la cantante Silvia Pantoja presenta su proyecto más biográfico, ‘Solo quería cantar’, mientras analiza la compleja situación de su tía Isabel Pantoja y su primo Kiko Rivera ante su inminente Reconciliación.
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El renacer de una artista en la ciudad del cierzo
Bajo el sol de Madrid y con la solemnidad que otorgan las escalinatas de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Silvia Pantoja reaparece con una imagen renovada y una determinación que ha tardado décadas en fraguar. Instalada actualmente en Zaragoza, la artista parece haber encontrado en la capital aragonesa el refugio perfecto para equilibrar su carrera profesional con una estabilidad personal que hasta ahora le resultaba esquiva. Su vida ha dado un giro absoluto; lejos de la imagen de «alma libre» que proyectó durante sus años en México, Silvia abraza ahora una rutina doméstica marcada por la convivencia con su pareja y la hija de este, de once años.
Esta nueva faceta como figura materna de facto la ha llevado a experimentar un «shock» cotidiano. Gestionar horarios escolares, deberes y comidas es una realidad abrumadora pero gratificante que la mantiene conectada al presente. Para Silvia, esta tranquilidad es el verdadero éxito, especialmente tras la dura pérdida de sus padres en el año 2016. Su pareja, también vinculado al mundo de la música, se ha convertido en su máximo apoyo y en el motor intelectual detrás de su nueva propuesta artística, ayudándola a canalizar años de vivencias en una trilogía musical que busca poner los puntos sobre las íes.
‘Solo quería cantar’: una biografía cantada entre las sombras de Cantora
El lanzamiento de su nuevo single no es un movimiento estratégico más en la industria, sino una necesidad vital de expresión. Silvia describe ‘Solo quería cantar’ como una catarsis necesaria tras años de silencios y de observar cómo terceros construían relatos ficticios sobre su propia existencia. La letra no elude los temas espinosos: hay referencias directas a la finca Cantora, a la herencia familiar y a la lucha constante por ser reconocida por su talento y no solo por su apellido.
A pesar de que la canción salpica directamente la historia de la saga Pantoja, la cantante asegura que no ha buscado la confrontación deliberada, sino la liberación personal. Al ser preguntada sobre cómo encajará su familia estas letras, Silvia es tajante: «Sinceramente, ni me lo he planteado porque lo he hecho desde el corazón para todo aquel que quiera escuchar mi música y saber de mí. La realidad es que no tengo contacto con ellos, solo con Kiko, a quien el otro día saludé en el estreno de Torrente». Esta distancia emocional le permite hablar con una libertad que antes parecía restringida por los códigos no escritos de la familia.
La radiografía de una saga fragmentada y la sombra de Agustín Pantoja
La relación con sus primos y su tía Isabel sigue siendo el gran interrogante que planea sobre cada una de sus intervenciones. Silvia mantiene una cordialidad mínima con Kiko Rivera e Isa Pantoja, limitándose a saludos ocasionales o felicitaciones por nacimientos, pero sin una profundidad real. Sobre los rumores recientes que apuntan a que Isa Pantoja podría tener facultades como médium, la cantante se muestra sorprendida: «Pues ni idea, porque es la primera noticia que tengo».
Sin embargo, el punto más crítico de su discurso llega al analizar la gestión vital de Isabel Pantoja. Silvia no cree en victimismos ni en delegar la responsabilidad de los errores propios en terceras personas, ni siquiera en la figura de su tío Agustín, a quien muchos señalan como el arquitecto del aislamiento de la tonadillera. Para la artista, cada individuo es dueño de sus decisiones y debe aceptar las consecuencias que estas acarrean. Su visión es la de una mujer que ha aprendido que la felicidad no se encuentra en el postureo mediático, sino en la sencillez de tener salud y gente que te quiera de verdad.
Entre homenajes a leyendas y el sueño de la interpretación
Mirando hacia el futuro, Silvia Pantoja no se detiene. A pesar de haber sido rechazada recientemente para el Benidorm Fest, planea lanzar ese tema por su cuenta, entendiendo que la visibilidad es el premio real en la industria actual. Su agenda de verano ya empieza a llenarse con dos espectáculos diferenciados: uno centrado en su estilo personal y otro de corte teatral donde rinde tributo a figuras desaparecidas de la talla de Lola Flores, Rocío Jurado o su primo Chiquetete. En este último espectáculo, la tecnología juega un papel fundamental, utilizando la Inteligencia Artificial para crear momentos de interacción con los artistas fallecidos.
La sombra de Chiquetete también aparece en la conversación, y Silvia prefiere rescatar su legado musical por encima de las turbias polémicas que empañaron sus últimos años. «Evidentemente fue un final feo y turbio por todo lo que se dijo, pero prefiero recordar lo positivo, el legado tan increíble que nos dejó con unas canciones maravillosas y una voz única que tenía magia. La vida personal es otra cosa», afirma con respeto. Además, confiesa su deseo de explotar su vis cómica en el cine, habiendo lanzado varias indirectas a Santiago Segura para participar en la saga ‘Torrente’, aunque el director siempre le responde, entre bromas, que su belleza es un «obstáculo» para los papeles que él suele ofrecer.
Las declaraciones más crudas de Silvia Pantoja
Para comprender la magnitud de su postura actual, es necesario revisar sus palabras exactas, cargadas de una sinceridad que no admite interpretaciones. Sobre su proceso creativo y la necesidad de hablar de su familia, Silvia explica: «Al final te cansas de que otros tergiversen tu vida y se inventen historias que no son reales. Por eso he querido dejar mi alma en este single para que quien quiera saber de mí lo aprenda aquí».
Al profundizar en la situación actual de su tía Isabel Pantoja y la influencia de su entorno, la cantante sentencia con una frase que resume su filosofía de vida: «Pienso que cada uno es responsable de su vida. El camino se lo hace uno, y si siembras vientos recoges tempestades. Y lo contrario. Cada uno se busca su vida y no podemos creer que son los otros, porque seríamos marionetas». Finalmente, sobre la posibilidad de un encuentro casual con la tonadillera, su respuesta es igual de volátil y pragmática: «Yo siempre fluyo en el momento».
