Presentar ante el Papa León XIV en un Santiago Bernabéu abarrotado fue uno de los grandes hitos profesionales en la carrera de Patricia Pardo, pero el acontecimiento le ha dejado una huella mucho más física de lo que cabía imaginar. Casi un mes después de aquella cita histórica, la presentadora de Telecinco arrastra una secuela tan llamativa como incómoda: ha perdido la sensibilidad y la movilidad del dedo meñique de uno de sus pies, un percance provocado por las más de cuatro horas que permaneció en pie durante el encuentro diocesano y sobre el que el médico ya le ha puesto fecha límite de recuperación.
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Una secuela inesperada tras más de cuatro horas en pie
El problema, tan insólito como molesto, lo desveló la propia Patricia Pardo durante la última edición de los Beef Awards que organiza Provacuno, celebrados el pasado 24 de junio en Madrid. Allí, entre confesiones sobre el desgaste acumulado, la periodista gallega reconoció que necesitaba recuperarse a nivel físico y detalló el alcance de su lesión. «He perdido la sensibilidad y movilidad de un meñique, por la cantidad de horas que estuve de pie», relató a ¡HOLA!, antes de trasladar el diagnóstico más inquietante: «Esta mañana, el médico de Mediaset me dijo que si en tres semanas no lo recupero, no lo recuperaré nunca». Una advertencia que convierte una anécdota en apariencia menor en una preocupación real para la comunicadora, que encajó la noticia con su habitual naturalidad pero sin ocultar el fastidio de arrastrar una molestia semejante en plena recta final de temporada.
El origen de la dolencia se explica por la exigencia del propio acontecimiento. Patricia Pardo y su marido, el también presentador Christian Gálvez, afrontaron una lectura de guión el sábado previo y un ensayo general al día siguiente, además de todos los preparativos de una cita de enorme magnitud. El día del encuentro, ya el 8 de junio, la pareja permaneció más de cuatro horas de pie: las actuaciones arrancaron a las 16:30 y el acto se prolongó hasta las 20:00 horas, sin contar el tiempo que ambos dedicaron a vestirse, maquillarse y peinarse en casa antes de subir al escenario. Un esfuerzo mayúsculo, sostenido durante toda una jornada de máxima concentración y exposición pública, cuya factura, en el caso de la gallega, terminó pasando por uno de sus pies.
El histórico encuentro del Papa León XIV en el Bernabéu
El acto que dejó a Patricia Pardo esta particular secuela no fue uno cualquiera. El pasado 8 de junio, el Santiago Bernabéu acogió el encuentro del Papa León XIV con la comunidad diocesana de Madrid, un acontecimiento histórico enmarcado en la primera visita del pontífice a España que congregó a cerca de 70.000 personas en el estadio del Real Madrid. Conducir una velada de semejante envergadura, con actuaciones de artistas como Diana Navarro, David Bustamante o Daniel Diges e imágenes tan reconocibles como las de la Virgen de la Almudena y el Cristo de Medinaceli, supuso para la presentadora y para Christian Gálvez uno de los encargos más especiales y exigentes de sus trayectorias. «Gratitud por haber sido elegidos, gratitud por permitirnos poder hacer algo juntos encima de un escenario», resumía el presentador sobre una experiencia que ambos vivieron como un regalo pese al desgaste que arrastran semanas después.
Una elección con trasfondo: la historia de fe de la pareja

La designación de Patricia Pardo y Christian Gálvez para un encargo tan simbólico no fue casual. La pareja ha hecho pública en numerosas ocasiones la importancia que la fe tiene en su vida diaria, un vínculo que, aseguran, transformó por completo su relación hasta el punto de reconocer que se «salvaron mutuamente». Esa conexión personal y espiritual explica en buena medida que fueran ellos los elegidos para conducir un acto de estas características, algo que afrontaron con una mezcla de responsabilidad y agradecimiento. No en vano, apenas una semana después del encuentro, la propia presentadora compartía la ilusión con la que había vivido todo el proceso y recibía incluso un obsequio inesperado que la llevó a reflexionar en voz alta sobre el sentido de la experiencia: «Lo importante siempre es el camino», deslizaba entonces, en sintonía con el espíritu del acontecimiento que acababa de protagonizar junto a su marido.
Patricia Pardo, entre el cariño del público y el descanso pendiente
Más allá del susto físico, la presentadora se muestra profundamente afortunada por haber formado parte de un hecho tan singular y, sobre todo, por haberlo compartido con su marido, con quien recibe a diario mensajes de cariño. «Todo el mundo nos lo recuerda todo el rato y nos pregunta por el papa», aseguraba. El episodio llega en una temporada especialmente intensa para la comunicadora de Santiago de Compostela, de 42 años, fiel a ese «pasiño a pasiño» que adoptó como lema de una monja de su colegio y que la acompaña desde entonces, y que sigue al frente de Vamos a Ver, el magacín matinal que Telecinco produce junto a Unicorn Content y que atraviesa horas bajas de audiencia sin que Mediaset haya renunciado a él. Con julio todavía por delante antes de las ansiadas vacaciones, la gallega ya sueña con desconectar en su tierra: «Ir a Galicia siempre es un must», adelantaba la pareja. Habrá que ver si, antes de hacer las maletas, ese rebelde meñique responde al tratamiento o cumple el vaticinio médico.
