Candás ha despedido esta tarde a Luis Ángel Echevarría Muñiz, padre de Paula Echevarría, en una misa que ha reunido en la iglesia parroquial de San Félix a la familia al completo, a decenas de vecinos del pueblo asturiano y a Miguel Torres, que se ha convertido en uno de los apoyos visibles de la actriz en la jornada más dura de este verano.
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Miguel Torres ha llegado a Candás antes del inicio de la ceremonia, a las cinco de la tarde, tal y como había anunciado la propia organización del funeral desde que se instaló la capilla ardiente en el tanatorio La Cruz de Candás. Antes de entrar al templo, Paula Echevarría ha llegado junto a su madre, Elena Colondrón, ambas vestidas de riguroso luto y sin poder contener las lágrimas. Las dos han accedido al interior sin detenerse a hablar con los fotógrafos que esperaban a las puertas, aunque en un momento posterior de la jornada la actriz sí se ha dirigido brevemente a la prensa para agradecer las muestras de cariño recibidas y pedir respeto para el duelo que atraviesa su familia. Es la misma discreción con la que su padre vivió siempre, ajeno por completo a los focos que rodeaban a su hija desde hacía más de dos décadas.
Miguel Torres, entre quienes portan el féretro a la salida de la iglesia

Si hay una imagen que ha resumido el papel de Miguel Torres en esta despedida ha sido la de verlo cargar, junto a otros familiares y allegados, con el féretro de su suegro a la salida del templo. El exfutbolista ha llegado vestido también de negro y con gesto serio, y no se ha separado de la familia en ningún momento de la ceremonia. No es un gesto casual ni protocolario: desde que su relación con Paula Echevarría empezó a consolidarse en 2018 -y de la que nació su hijo en común, Miki-, Torres ha ido ganándose un lugar propio dentro del círculo más cercano de los Echevarría, hasta el punto de ser habitual verlo compartir con ellos celebraciones familiares en Asturias durante los últimos veranos. Que fuera precisamente él quien ayudara a portar el féretro, en un pueblo donde buena parte de los vecinos conocía a Luis Ángel de toda la vida, dice bastante del lugar que ocupa hoy en esa familia.
La propia Paula Echevarría ha normalizado siempre en público esa presencia de Torres, incluso en la buena sintonía que mantiene con su expareja, David Bustamante, por el bien de la hija que ambos tienen en común. Ese vínculo con la familia se ha visto de nuevo este viernes: junto a Torres, en la despedida a Luis Ángel Echevarría han coincidido tanto el entorno actual de Paula como el más antiguo, todos acompañando a la actriz y a su madre en la misma ceremonia.
Una despedida de familia, sin hueco para la exposición mediática

Al funeral de Luis Ángel Echevarría ha acudido la familia al completo. Junto a Paula y su madre, ha estado presente Daniella Bustamante, hija de la actriz, que se despide así de uno de sus abuelos apenas unas semanas después de haberse estrenado en los medios con una entrevista sobre su propia madre y a escasos días de cumplir la mayoría de edad. También ha acompañado a la familia el hermano mayor de Paula, Luis Manuel, mucho más discreto todavía que su padre y que tampoco ha hecho declaraciones públicas desde que se conoció la noticia, junto a su mujer y sus dos hijas. Entre los rostros cercanos al entorno de la actriz que han querido estar presentes figura el maquillador Miguel Álvarez, habitual colaborador y amigo de Paula desde hace años.
El goteo de asistentes durante toda la tarde ha sido constante, con muestras de afecto hacia la familia que se han repetido en cada llegada. Ninguno de los protagonistas ha querido convertir la jornada en un acto de cara a la galería: no ha habido fotógrafos convocados por la familia ni gestos pensados para las cámaras, sino una ceremonia que ha transcurrido, según quienes se han acercado hasta la iglesia de San Félix, con la misma sobriedad que marcó siempre la vida del hombre al que estaban despidiendo. Tras la misa, los restos de Luis Ángel Echevarría han sido trasladados al tanatorio de Avilés, donde está prevista su incineración.
Candás, el pueblo que vio crecer a Paula, se vuelca con los suyos
Que la despedida se celebrara en Candás y no en Gijón, donde Luis Ángel Echevarría falleció el jueves, no es casualidad. Este pueblo marinero de la costa asturiana era el destino fijo de la familia cada verano desde hacía décadas, el lugar donde Paula Echevarría pasó buena parte de su infancia y donde sigue teniendo amigas de toda la vida. Luis Ángel se ganó allí, y también en Gijón, una reputación de hombre trabajador y cercano: primero como soldador y, más tarde, como maquinista ferroviario en FEVE, empresa a la que dedicó buena parte de su vida laboral hasta su jubilación. Esa trayectoria discreta, alejada de cualquier despacho o cargo visible, es la que ha llevado a decenas de vecinos de Candás a acercarse este viernes hasta la iglesia parroquial para arropar a una familia a la que consideraban, pese a la fama de Paula, una más del pueblo.
Quienes trataron a Luis Ángel coinciden en describirlo como un hombre bueno antes que cualquier otra cosa, alguien que asumió con naturalidad la exposición mediática que trajo consigo la carrera de su hija sin querer nunca formar parte de ella. Esa manera de estar en un segundo plano tan absoluto explica también por qué, más allá de las imágenes captadas a las puertas del tanatorio y de la iglesia, apenas ha trascendido ningún detalle adicional sobre las causas de una muerte que, según ha podido confirmarse, se produjo sin que hubiera trascendido públicamente ningún problema de salud previo.
Un verano que se torció de golpe para toda la familia

Como ya contamos al conocerse la noticia de la muerte, Paula Echevarría cumple 49 años el próximo 7 de agosto y, apenas diez días después, su hija Daniella alcanzará la mayoría de edad, dos citas para las que Luis Ángel era, según ha explicado la propia actriz en distintas ocasiones, una presencia constante e imprescindible. Ahora esas dos fechas, que iban a celebrarse en familia como cada año, llegarán marcadas por una ausencia que en Candás, y también en Gijón, ya se deja notar.
Miguel Torres, convertido en las últimas horas en el principal sostén de Paula Echevarría, tendrá también un papel central en esos dos capítulos que se avecinan: el cumpleaños de su pareja y la mayoría de edad de Miki, su hijo en común, apenas unos días después de este funeral. La familia que Luis Ángel y Elena Colondrón formaron hace más de medio siglo, ampliada después con las parejas y los nietos que fueron llegando, afronta ahora ese calendario con un hueco que, según quienes conocían al fallecido, nunca dejó de estar lleno de la misma discreción y el mismo cariño con el que se ha despedido este viernes en Candás.
