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Corazón

«Los que estamos ahí sabemos cuál es la verdad»: Julia Janeiro entra por primera vez en la herida de su padre y apunta a Belén Esteban sin nombrarla

Pedro Serrano González
6 min 37
julia belen

No pronunció su nombre ni una sola vez, pero no hizo falta. Preguntada por las críticas que su padre lleva décadas recibiendo por la relación con su hija mayor, Julia Janeiro contestó con una frase que apunta a una sola dirección: «Al final se ha contado una versión toda la vida que no es». Y añadió algo todavía más incómodo para quien lleva esos mismos años contándola: «Los que estamos ahí sabemos cuál es la verdad, y creo que mucha gente también la sabe».

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La hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario se paró ante los micrófonos más habladora que nunca y repasó casi todo: el momento que atraviesan sus padres, las críticas que recibe en redes, su situación sentimental y su nuevo ático. Pero lo que se ha quedado de esa comparecencia son dos frases, y las dos van sin destinatario explícito.

«Mis padres son una fantasía»: la pedida, 24 años después

El arranque fue el más amable. Le preguntaron por la nueva pedida de matrimonio de su padre a su madre, aquel gesto que el diestro protagonizó arrodillándose ante ella en plena semifinal de Tu cara me suena y que puso el plató en pie, veinticuatro años después de la boda. Y ahí no hubo reserva ninguna: «Una fantasía. Yo siempre lo digo: para mí, mis padres son una fantasía. Es el matrimonio que yo querría para mí el día de mañana, si es que llega».

Insistió en el momento que atraviesan, con una imagen que se le escapó a media frase y que resume el tono de toda la intervención: «Estoy muy contenta por ellos. Los veo mejor y más enamorados que nunca. No les cabe más amor en el corazón. Yo no sé ya, van a explotar los dos». Conviene retener ese registro —cariñoso, suelto, casi divertido— porque es exactamente el que se le corta en cuanto la conversación se desvía hacia el otro asunto. El cambio de temperatura entre una respuesta y la siguiente es la verdadera noticia de la tarde.

«Críticas que vienen de gente vacía»

El primer aviso llegó al hablar de lo que sus padres han encajado durante años. Lo despachó sin rodeos: «Son críticas que vienen de gente vacía, así que no sirven». La frase es breve y es un desprecio en toda regla, del tipo que no discute el contenido de la crítica sino la entidad de quien la formula. Y no es una queja abstracta ni un tópico de entrevista: ella misma sabe de lo que habla, porque el pasado junio tuvo que grabar un vídeo denunciando el acoso que recibía en redes, con insultos graves y amenazas de muerte incluidas.

Ese contexto importa para no leer la frase como una salida de tono de niña consentida. Hay una sentencia del Tribunal Supremo —firme, del pasado mayo— que condenó a Kiko Hernández y a Mediaset a indemnizarla por intromisión ilegítima en su honor, su intimidad y su propia imagen, después de que un programa iniciara una campaña de seguimiento sistemático justo cuando ella cumplió la mayoría de edad, siendo entonces una ciudadana anónima. Cuando dice que hay críticas que no sirven porque vienen de quien vienen, está hablando desde una posición que un tribunal le ha dado la razón.

El dardo sin nombre, y por qué se sabe adónde va

El momento fuerte llegó cuando le mencionaron a su padre «sobre todo también, con su hija mayor». Ahí bajó el tono y midió cada palabra: «Yo es que ahí no voy a entrar, sabes lo que te quiero decir. O sea, yo ahí no me voy a meter. Porque es que los que estamos ahí sabemos cuál es la verdad. Entonces, y creo que mucha gente también la sabe. Al final se ha contado una versión toda la vida que no es». No dijo un nombre. No hacía falta.

Porque la versión que se ha contado «toda la vida» sobre la relación del torero con su primogénita tiene una voz reconocible: la de Belén Esteban, madre de esa hija y protagonista de una guerra pública con el diestro que se remonta a más de dos décadas y que solo este año empezó a apaciguarse, cuando ella misma habló de perdón. Julia no la nombró, pero el destinatario es inequívoco, y así lo han entendido también otras redacciones al recoger sus palabras esta tarde. Es, además, la primera vez que la joven entra —aunque sea de refilón y sin decir el nombre— en el asunto que más ha marcado la biografía pública de su familia.

La línea que no cruza: «yo de personas anónimas no hablo»

Y aquí conviene ser muy preciso, porque es donde se confunden las dos cosas. Cuando a continuación le preguntaron si ella tiene buena relación con su hermana, se cerró en banda: «Yo no voy a hablar de eso. No voy a hablar porque ella es una persona anónima. Yo de personas anónimas no hablo. Hablo de mí y de todo lo que queráis». Ese «ella» no es Belén Esteban: es su hermana. La distinción no es un matiz de estilo, es la diferencia entre criticar a un personaje público y meter en la conversación a alguien que ha elegido no estar en ella.

Y ahí está la coherencia de toda la comparecencia, que es lo que la hace interesante más allá del titular. Julia Janeiro acaba de ganar en el Supremo un pleito cuyo argumento central era precisamente ese: que a una persona anónima no se la persigue por el apellido que lleva. Lo que ha hecho esta tarde es aplicar a su hermana la misma regla que los tribunales le aplicaron a ella. Puede discutirse el desprecio de lo de la «gente vacía» y puede discutirse si era el momento de reabrir lo de la «versión que no es». Lo que no se le puede reprochar es haber hecho con otra lo que le hicieron a ella.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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