El veterano tertuliano Kiko Matamoros responde con dureza a las acusaciones de Makoke, desvelando episodios de presunta violencia física y ataques de celos incontrolables que habrían marcado su relación.
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La guerra mediática entre una de las parejas más mediáticas de la última década en España ha alcanzado una temperatura crítica. Tras años de reproches cruzados en los platós de televisión, la comparecencia de Makoke en el programa de Telecinco, De Viernes, ha abierto una caja de Pandora de consecuencias legales imprevisibles. En dicha entrevista, la modelo relató vivencias de una dureza extrema, afirmando incluso haber temido por su integridad física. Sin embargo, la respuesta de Kiko Matamoros no se ha hecho esperar, y lo ha hecho utilizando el altavoz de su propio espacio, Los Kikos TV, para dar un giro absoluto a la narrativa de los hechos.
Crónica de un vuelo ensangrentado hacia Tenerife
El relato de Matamoros sitúa uno de los episodios más oscuros de su convivencia en el interior de una aeronave. Según el colaborador, la actitud de su exmujer estaba condicionada por un sentimiento de posesión que derivaba en agresividad. En el medio 20minutos se recoge la versión del tertuliano sobre un altercado ocurrido durante un viaje de trabajo vinculado a la representación de Dinio. Según Matamoros, la modelo insistía en acompañarle a todos sus compromisos profesionales por pura desconfianza.
«Se abalanza sobre mí, me golpeó y, de repente, me muerde en la cabeza, no me suelta», relató Kiko Matamoros con crudeza frente a la cámara de su canal de Youtube. Las consecuencias del supuesto ataque no fueron menores: «Me hace una brecha, empiezo a sangrar». El incidente escaló de tal manera que el personal de a bordo tuvo que intervenir. El comandante del avión, ante la gravedad de la situación, dio aviso a las autoridades competentes para que intervinieran en el momento del aterrizaje.
«Aviso a la Guardia Civil, que estaba esperando en Tenerife«, recordó el televisivo sobre aquel episodio. A pesar de la presencia de los agentes y de la herida abierta, Matamoros decidió no proceder judicialmente en aquel momento, una decisión de la que hoy parece arrepentirse a tenor de sus palabras. «Me preguntaron si quería denunciar y yo dije que no», sostuvo, alegando que su silencio se debió a un intento de proteger la imagen de la que entonces era su pareja.
Humillación pública en un chiringuito de playa
Pero el incidente del avión no es el único que Matamoros ha querido rescatar para dibujar el perfil de Makoke. El tertuliano narró otro momento de gran tensión ocurrido en un ambiente vacacional que terminó en una «humillación» que asegura no olvidar. Según su versión, mientras mantenía una conversación trivial de apenas diez minutos con la camarera de un chiringuito sobre el mundo de la televisión, la reacción de su exmujer fue fulminante y violenta.
«Se levantó Makoke, se fue hacia donde estábamos y, sin mediar palabra, me arreó una hostia en toda la cara», explicó con amargura. Dirigiéndose directamente a ella a través de la lente, Matamoros sentenció: «Me arreaste una hostia en toda la cara que no he sentido mayor humillación en mi vida». Para el colaborador, estas acciones demuestran que las acusaciones de Makoke son una proyección de su propia conducta: «Si quieres reconocer a alguien celoso y violento, mírate al espejo, no me señales a mí con el dedo».
Testigos en la sombra y llamadas de socorro
La defensa de Matamoros no se ha quedado solo en su testimonio individual. Su compañero de formato y amigo íntimo, Kiko Hernández, aportó nuevos datos que complicarían la defensa de la modelo. Hernández mencionó supuestas agresiones por la espalda en zonas de trabajo como los camerinos, acompañadas de insultos por no haberla «defendido correctamente» durante las emisiones de Sálvame.
Este clima de tensión constante habría tenido, según los protagonistas, múltiples testigos directos. Se mencionan nombres de peso en la industria de la televisión como Lydia lozano, María Patiño, Terelu Campos y Belén Esteban, quienes habrían presenciado llamadas telefónicas cargadas de gritos y reproches por supuestos ataques de celos. «Hemos estado en público en muchos sitios y nadie ha visto en mí esos comportamientos. Al revés», concluyó Matamoros para desmarcarse de la imagen de maltratador que su exmujer intentó proyectar en su última entrevista televisiva.
