El exfutbolista Jota Peleteiro y la modelo Ajla Etemovic protagonizan la ruptura mediática de la temporada tras dejar de seguirse en redes sociales. Este movimiento, sumado al cambio de identidad de ella, confirma una crisis que ni las recientes felicitaciones públicas han logrado frenar.
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La historia reciente de la pareja parecía haber encontrado un remanso de paz hace apenas siete días. El exfutbolista gallego, siempre en el ojo del huracán mediático, utilizó su perfil para lanzar un mensaje con el que pretendía aclarar su situación sentimental y los rumores de crisis con su mujer. Lo hizo a través de una romántica imagen y una felicitación pública por el cumpleaños de la modelo que invitaba a pensar en una estabilidad recuperada tras semanas de especulaciones. Sin embargo, lo que parecía un cierre de filas familiar se ha transformado en un distanciamiento radical que ha dejado a sus seguidores y a la prensa del corazón en vilo.
La fragilidad de aquel gesto ha quedado expuesta en cuestión de horas. Si bien el mensaje cariñoso de Peleteiro buscaba desmentir los problemas, la realidad que dictan sus perfiles actuales es muy distinta. La narrativa de amor y unidad que intentaron vender se ha desmoronado frente a la evidencia de unos movimientos digitales que no admiten dobles lecturas.
La desconexión total y el cambio de identidad de Ajla

El indicio más claro de que la situación ha llegado a un punto de no retorno se encuentra en la actividad reciente de sus cuentas de Instagram. Según ha podido confirmar el portal Divinity, la pareja ha dejado de seguirse mutuamente, eliminando así cualquier rastro de conexión en el universo digital. Pero el movimiento que realmente ha hecho saltar todas las alarmas no es el «unfollow», sino la decisión de la modelo de modificar su nombre de usuario de forma definitiva.
Hasta hace poco, aunque la joven ya había eliminado el apellido de su marido de su biografía, todavía mantenía el identificador con el nombre de Peleteiro. Ahora, ha decidido utilizar únicamente su nombre de soltera, adoptando un nuevo perfil que borra cualquier vínculo nominal con su matrimonio. Este paso se interpreta como una declaración de intenciones clara: recuperar su identidad propia y marcar una distancia física y emocional con el deportista. Es una transformación que va más allá de lo simbólico y que refuerza la sensación de una separación que ya se cocina en los despachos.
Un historial de señales confusas y silencios
Las dudas sobre la solidez de este matrimonio no son nuevas. Ya a principios de año, la relación comenzó a dar muestras de agotamiento cuando Jota decidió desaparecer temporalmente del foco público, borrando sus publicaciones y dejando mensajes de carácter ambiguo. Por su parte, Ajla también introdujo cambios visibles en su momento, retirando fotografías en pareja que hasta entonces presidían su muro. Las informaciones que maneja la crónica social apuntan a unas vacaciones navideñas especialmente complicadas en las que habrían atravesado momentos muy difíciles.
A pesar de que el exfutbolista intentó reconducir la situación con su reciente «mensaje con el que aclara su situación sentimental», la falta de sintonía es evidente. Desde aquel intento de normalidad, ambos han mantenido una presencia digital marcadamente individual, centrada en sus proyectos personales y en una rutina diaria donde el otro ya no tiene cabida. El cambio de identidad de la modelo sugiere que la evolución de esta crisis ha alcanzado un estadio mucho más profundo y resolutivo de lo que se pensaba inicialmente.
El veredicto de las redes ante el silencio oficial
En el ecosistema de las celebridades, donde el silencio suele ser la respuesta habitual a los problemas domésticos, los gestos en las plataformas sociales hablan por sí solos. El hecho de que hayan dejado de seguirse, sumado a la eliminación de las referencias familiares en el perfil de ella, ha provocado una cascada de reacciones entre quienes siguen de cerca la vida del gallego. La interpretación mediática es casi unánime: la desconexión es total.
A diferencia de otras ocasiones, donde los protagonistas salían al paso de los rumores con rapidez, esta vez el hermetismo es la nota dominante. No hay declaraciones, pero el rastro digital es lo suficientemente elocuente como para entender que la pareja atraviesa su momento más delicado, si no definitivo. La curiosidad elegante que rodea este caso se centra ahora en saber si habrá una confirmación oficial o si seguirán dejando que sus perfiles hablen por ellos en esta nueva etapa de soltería virtual.
