Hay un momento fijo en cada concierto de Isabel Pantoja: cuando suena Garlochí, saca a alguien a compartir con ella el escenario. Una vez le tocó a Anabel Pantoja. El sábado en Tazacorte el sitio fue para Lola García, la pareja de su hijo Kiko Rivera, que bailó en el espectáculo y se llevó un «Gracias, mi vida» delante de todo el recinto.
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El hueco del ‘Garlochí’ que Isabel Pantoja le guardó a Lola García

Ocurrió la noche del sábado 12 de septiembre, en el concierto que Isabel Pantoja ofreció en Tazacorte, en La Palma, dentro del Isla Bonita Love Festival y de la gira con la que conmemora sus cincuenta años de carrera. Al presentar al cuerpo de baile que la acompaña, la artista puso un nombre por delante de todos los demás. «También me acompañan hoy este precioso ballet, lleno de juventud y de arte, de Lola García. Ese fuerte aplauso para la maestra», dijo desde el escenario. El público respondió con una ovación, y ella siguió tirando del hilo hasta convertir la presentación de su equipo en una dedicatoria personal. «Muchas gracias de todo corazón. Gracias, mi vida. Sois divinas, elegantes, maravillosas y ¡olé, olé y olé!». Ahí ya no estaba hablando la jefa de una gira con su cuerpo de baile. Estaba hablando una suegra.
@elmoreno_isabelpantoja Olé Isabel , olé Lola y olé esas pedazos de Bailarinas!❤️
♬ sonido original – 🎶𝑭𝑨𝑵𝑺 𝑰𝑺𝑨𝑩𝑬𝑳🎶🎙️
La escena no fue un golpe de efecto improvisado sobre las tablas. Entre los seguidores de la cantante no es ningún secreto que en cada concierto, durante Garlochí, la artista saca a alguien a compartir con ella el escenario: a veces alguien conocido y a veces alguien de casa, como ocurrió en su día con Anabel Pantoja. Horas antes de salir a escena en Tazacorte fue ella misma quien dejó caer la pista, con un vídeo en sus redes que apuntaba a quién iba a ser la invitada de esta vez. Y fue la novia de su hijo. Lola García dirige el ballet del espectáculo y bailó en varias de las canciones de la noche, y la propia cantante llevaba días construyendo ese sitio en público. Durante uno de los ensayos que colgó en sus redes, la artista etiquetó a la bailarina y escribió. «Ya estamos preparando cada detalle para este sábado. Mis bailarinas, mi equipo y yo estamos poniendo todo nuestro corazón para que vivamos juntos una noche inolvidable». Y ya durante el concierto, en el directo que hizo desde su móvil para enseñar la actuación, volvió a nombrarla al presentar el número: «Garlochi y el espectáculo de ballet dirigido por Lola García». Tres menciones en cuestión de días, todas con nombre y apellido, todas en abierto y todas firmadas por ella misma.
La respuesta de Lola García y un Kiko Rivera entre el público
La bailarina recogió el guante horas después, con el recinto ya vacío. En sus redes sociales escribió un mensaje que no citaba a nadie por su nombre pero que no necesitaba hacerlo. «Hay momentos que no se pueden explicar, y poder vivirlos es un regalo. Gracias por tanto. Te quiero y te admiro». Bailar junto a Isabel Pantoja era un sueño que ella había declarado mucho antes de que existiera la relación con el dj: siempre había dicho que la admiraba.

Y había una tercera persona en esa ecuación, sentada entre el público. Kiko Rivera viajó hasta la isla y presenció desde abajo cómo su madre subía a su novia al escenario, la nombraba dos veces y le dedicaba un «gracias, mi vida» delante de miles de personas. No hubo declaración ni foto de los tres juntos: solo estuvo allí, viendo la escena.
Lo que se contó en ‘Fiesta’ unas horas después
El domingo, con el concierto todavía caliente, el foco se movió al otro lado de la familia. En Fiesta, el programa que presenta Emma García, la periodista Marisa Martín Blázquez aseguró que la cantante no había visto la entrevista que su hija Isa Pantoja concedió a De Viernes, pero que sí estaba al tanto de lo que había dicho en ella. Y trasladó al plató lo que, según su información, habría contestado la artista al enterarse de que su hija había señalado a la madre de Asraf Beno como su referente materno. «Si es su ejemplo a seguir, que haga de madre esa señora». La misma periodista atribuyó a la cantante un segundo reproche, también en esa versión de segunda mano. «Que siga con todas las que dicen que la quieren tanto, que le importan más que su familia».
Son dos planos distintos y no se tocan. Lo que Isabel Pantoja dijo sobre el escenario está grabado, lo emitió ella misma en directo y lo escucharon miles de personas. Lo que se le atribuye sobre su hija no salió de su boca en público: lo relató una periodista en un plató, citando a su entorno. En esa misma intervención, la colaboradora apuntó cuál sería el verdadero motivo del malestar: no el contenido de la entrevista, sino el hecho de concederla. «Siempre lo mismo, se va a contar nuestras intimidades en un programa. ¿Cómo quiere que así volvamos a vernos?».
Dos hijos, dos caminos opuestos
La entrevista a la que se refería todo aquello se había emitido la noche anterior. En ella, Isa Pantoja contó entre lágrimas que el acercamiento con su madre había vuelto a romperse pese a los mensajes que ambas intercambiaron en verano, y resumió el daño en una frase. «Si su intención era hacerme daño, lo ha conseguido». También habló de su diagnóstico de «ansiedad y depresión» y explicó a quién recurre cuando necesita apoyo: no a Dulce, a quien considera una segunda madre, sino a su suegra. «Para mí es mi ejemplo a seguir como madre. Una señora con paciencia que ha criado a sus tres hijos sola… O sea, ella me respeta tanto, me quiere tanto, tiene todo el respeto por sus hijos, que para mí es un ejemplo».
La otra rama lleva meses recorriendo el camino contrario. Madre e hijo pasaron seis años sin hablarse hasta que en marzo se produjo el primer gesto, y desde entonces la cantante ha vuelto a ver a sus nietos Francisco, Ana y Carlota. Ese proceso, que arrancó en privado y con cuentagotas, terminó el sábado en el sitio más público posible: un escenario, un micrófono abierto y un aplauso pedido en voz alta.
No hace tanto fue Laura Cuevas quien cargó públicamente contra la bailarina. Aquellos seis años de silencio fueron también los del ictus que sufrió Kiko Rivera y los de su ingreso hospitalario, lo más duro que ha atravesado esta casa. La artista tampoco llegó ahora a la isla escondiéndose: rompió su costumbre de esquivar a la prensa al aterrizar.
