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Corazón

Fran Rivera y Tana, cara a cara por primera vez: el torero se rinde al parecido de su hija con Carmen Ordóñez y ella lo corona como «el mejor padre»

Pedro Serrano González
4 min 12

Fran Rivera y su hija Tana Rivera se han sentado juntos ante las cámaras por primera vez, y el resultado es uno de los retratos familiares más tiernos que ha dejado el verano. Lo que empezó como una charla del torero sobre sus raíces se transformó en una conversación a dos cuando Tana apareció por sorpresa para acompañar a su padre, en una entrega del programa Silla de Enea grabada en su refugio del entorno de Doñana. Entre confidencias y risas, padre e hija hablaron como nunca de su relación, del legado que cargan sobre los hombros y de un parecido que a Fran, confiesa, le sigue impresionando.

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Padre e hija, frente a frente por primera vez

La complicidad entre ambos quedó patente desde el primer minuto. Tana no escatimó elogios hacia su padre y lo retrató como un progenitor entregado: «ha sido un padrazo, el mejor; jugaba conmigo, me llevaba a todos los parques de atracciones». Reconoció además que ha heredado de él algo más que los rasgos, pues lo describió como «exigente y muy cabezota, como yo», y admitió que intenta «aprender de él cada día» porque lo admira profundamente. El torero, socarrón, quiso quitar hierro a tanto piropo con una broma que arrancó las risas del plató improvisado: «¿qué va a decir de su padre, además estando aquí?».

Esa ternura tiene hasta nombre propio. Fran reconoció que llama a su hija con un apodo cariñoso que ha ido mutando con los años, «bichito, bichito… bichejo, a veces bichejo», un detalle doméstico que dibuja la cercanía de una relación forjada lejos de los focos. Lejos de los grandes titulares, la entrevista se detuvo en lo cotidiano, en la infancia compartida y en las anécdotas de familia, y sirvió para mostrar una faceta íntima del diestro que rara vez asoma en las páginas del corazón.

El parecido con Carmen Ordóñez que «da miedo»

El momento más emotivo llegó cuando Fran habló del asombroso parecido de Tana con su madre, Carmen Ordóñez, fallecida en 2004. «Tiene cosas de mi madre que dan miedo», admitió el torero, que detalló hasta qué punto la joven reproduce los gestos de su abuela: «tiene unos gestos, una salida… y es igual de cabezona que mi madre; fíjate que no la vivió mucho, pero da miedo». No en vano, Tana nació en 1999 y apenas coincidió unos años con Carmen, lo que hace todavía más llamativo que los antiguos amigos de la Ordóñez se sorprendan al descubrir en ella ademanes idénticos a los de su abuela.

Para Tana, lejos de suponer una carga, ese espejo familiar es motivo de dicha. Parecerse a su abuela es, en sus palabras, «un orgullo absoluto», y asumir el legado de los Rivera y los Ordóñez lo vive como «una responsabilidad muy grande, porque eran personas muy queridas». La joven, nieta por vía paterna del mítico Paquirri y de Carmen Ordóñez, y por parte de madre de la desaparecida Duquesa de Alba, se sabe heredera de dos linajes de enorme peso en la crónica social española, un doble apellido que lleva con naturalidad y del que, insiste, procura estar siempre a la altura.

Una crianza sin pantallas y el respeto a la vida privada de su hija

La conversación dejó también la particular filosofía educativa del torero, defensor de una infancia a la antigua usanza. «En mi casa no ha entrado un videojuego ni una tablet; los niños tienen que jugar, inventar, aburrirse», sentenció Fran, que se define «muy niñero» y asegura pasárselo «mejor que ellos» en cada plan familiar. Entre las anécdotas que salieron a relucir, la joven recordó entre risas la vergüenza que pasó cuando su padre le montó una fiesta sorpresa con guitarra y sevillanas en pleno Hyde Park, durante su etapa de estudios en Londres, una escena muy del estilo desacomplejado del diestro.

Preguntado por la faceta más comentada de Tana, su relación sentimental, Fran optó por marcar un límite claro y respetuoso. «Eso es un tema personal de ella; tiene derecho a una parcela de vida privada», zanjó, antes de dedicar a su hija unas palabras de confianza plena: «todos tenemos derecho a hacer con nuestra vida lo que queramos; ella lo lleva muy bien y lo está haciendo muy bien». Con esa mezcla de orgullo, humor y prudencia, padre e hija firmaron un testimonio conjunto que, más allá de los apellidos ilustres, dejó la imagen de una familia unida y con los pies en la tierra.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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