La joven Noelia Castillo tiene programada su muerte asistida para este jueves tras el aval del Tribunal Constitucional. En un movimiento desesperado, el pianista James Rhodes le ha ofrecido costear íntegramente su tratamiento médico y psicológico si decide posponer su irreversible decisión.
Te recomendamos

Daniel Sancho no ha pagado «ni un solo euro» de la indemnización y estaría costeándose comida y baños de hielo en prisión. La familia de Edwin Arrieta pide bloquear esos fondos

La reina Letizia, en un vídeo por el 40 aniversario de la fundación antidrogas FAD Juventud: «No a las drogas, no al consumo de sustancias que afectan a nuestro cerebro»

Fallece Sahara Ray, la modelo a la que se relacionó con Justin Bieber, pocos meses después de dar a luz a su primera hija

Fallece con 30 años el coreógrafo Xián Martínez, fundador de la compañía de danza iXa: su pareja, Àlex Marteen, concursante de ‘Drag Race España’, ha comunicado la noticia
Un órdago financiero y emocional frente al abismo

El reloj de Noelia Castillo está a punto de detenerse por voluntad propia. Tras años de un «día a día horroroso» —consecuencia de una paraplejia derivada de un intento de suicidio tras sufrir una violación múltiple—, la joven de 25 años se enfrenta hoy a su última tarde. Sin embargo, James Rhodes ha irrumpido en el proceso con una oferta que dinamita el tablero: el músico se ha comprometido a pagar todos los gastos de la mejor atención médica y psicológica el tiempo que sea necesario.
Rhodes, que sufrió violaciones sistemáticas durante su infancia, ha lanzado este mensaje in extremis a través de sus redes sociales. No lo hace desde la teoría, sino desde el espejo de quien también buscó formas legales e ilegales de terminar con su vida. Su petición es clara: que Noelia espere «un poquito más» para comprobar si existe otra opción antes de ejecutar una decisión permanente desde un estado de dolor físico y emocional extremo.
El protocolo de los 15 minutos que nadie puede frenar

Pese al ofrecimiento de Rhodes, la maquinaria legal y sanitaria sigue su curso. El Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han validado que el sufrimiento de la paciente es real y persistente. El protocolo es implacable: esta tarde, Noelia recibirá un cóctel de tres fármacos que acabará con su vida en apenas un cuarto de hora.
La joven ha tomado decisiones drásticas para su final: ha prohibido que sus padres estén presentes en el momento del fallecimiento. «No quiero que mi madre me vea cerrando los ojos», sentenció en su última entrevista. Mientras su padre agota los recursos legales para evitar lo que considera una tragedia, el mensaje de Rhodes queda como la última mano tendida antes de que el sistema sanitario proceda con una muerte que la propia Noelia define como su única vía para «dejar de sufrir».
