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El renacer de Benita Castejón: la conquista de la identidad tras décadas bajo el disfraz del Maestro Joao

Pedro Serrano González
7 min 462
benita portada

La vidente y participante de programas como Top Chef, Benita Castejón, ha compartido en una entrevista con El País los detalles de su transición iniciada a los 60 años. En esta nueva etapa, que será protagonista de un documental en TVE, la colaboradora reflexiona sobre su verdadera esencia, el peso del legado materno y su papel actual en la comunidad LGTBIQ+.

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El despertar de Benita en el corazón de Madrid

En un barrio madrileño que se resiste a la gentrificación, se ubica el consultorio de una de las figuras más magnéticas de la televisión. Entre amuletos y el aroma de aceites esenciales, Benita Castejón se muestra con una honestidad absoluta, decidida a no portar más máscaras a sus 62 años. «He vivido muchísimas vidas, y muy diferentes. La de la infancia, la de camarero, la del mundo de la noche y el transformismo, en el que empecé con 13 años. La de peluquero, donde tuve tres premios. Hice cursos de acupuntura, de tarot, he trabajado en medios de comunicación. Todo eso te da conocimiento de gente y de mundos muy diferentes», explica sobre su dilatada trayectoria.

Esa historia personal incluye momentos de picaresca necesarios para sobrevivir en otra época. Benita recuerda cómo, siendo casi una niña, falsificó la firma de su padre para poder trabajar como artista en los bajos del teatro Calderón. Para ella, no era una simple travesura, sino una búsqueda vital: «Lo hacía sobre todo por la fantasía, por los focos, por el maquillaje, por sentirme quien yo quería ser».

La dualidad de una vida en espera

Antes de su transición pública, Benita sentía que su existencia profesional era, en realidad, una interpretación constante para protegerse. «Me disfrazaba de mujer, pero era mentira, la que vivía disfrazada era yo cuando era camarero, cuando era peluquero, cuando era el Maestro Joao«, confiesa con rotundidad. El personaje mediático era la armadura frente a una sociedad que, décadas atrás, no ofrecía un espacio seguro para las mujeres trans.

«El saber quién era yo por dentro lo supe siempre. No tenía duda. Pero aquella época no era la de ahora. Era mucho más difícil. Yo sabía que era una chica», relata al recordar los años ochenta. En aquel entonces, el único camino visible para muchas era la exclusión: «Lo que descubrí es que ser esa chica me iba a llevar a ser prostituta porque era el único camino que servía… Tenías que ser prostituta, eso es lo que yo veía: mujeres que, desgraciadamente, acababan en las calles, apaleadas, alcoholizadas. Entonces, yo, además de ser mujer, sabía qué tipo de mujer no quería ser».

El sacrificio por una madre y el peso de la herencia

El nombre de Benita no es una elección al azar; es un tributo a la mujer que la parió y que sostuvo a cinco hijos en una chabola. Su decisión de esperar para iniciar el proceso físico fue un acto de amor hacia ella: «En mí ha mandado siempre el corazón. Siempre he pensado en mi madre. He decidido llamarme Benita, como ella, por ella… Mi madre jamás me hubiera echado de casa, pero yo pensaba en su sufrimiento. Eso no me quitaba el mío, pero yo hubiera sido egoísta si se lo hubiera echado a ella».

Esa herencia de dignidad y esfuerzo es la que hoy la empuja a seguir trabajando sin descanso, a pesar del cansancio acumulado. «Mi madre me condenó a la puntualidad y al agradecimiento. Soy agradecida hasta ir a rastras. Ese comecome lo llevo dentro… Ser agradecida, ser honrada y querer a fondo perdido», reconoce emocionada, admitiendo que su transición ha sido rápida y cargada de sentimientos acumulados durante años.

El quirófano como camino hacia la plenitud

Asumir una transición física después de los 60 años fue un reto que Benita abrazó con valentía, sometiéndose a cirugías complejas como la vaginoplastia y la mamoplastia. «En las operaciones, que han sido brutales, me hice el más difícil todavía. Cosas que se hacen en varias veces, me las hice de uno, y en la versión más ambiciosa. Me dijeron que me podía morir, pero yo dije: ‘adelante, si me muero, me moriré feliz'», afirma sobre un proceso que ahora sirve de inspiración para otras personas mayores que creían haber perdido su oportunidad.

Sin embargo, el camino hormonal también ha traído consigo un aprendizaje sobre la realidad cotidiana de ser mujer en el siglo XXI. «Las hormonas me dieron un vuelco emocional tremendo. De llorar, de enfadarme sin venir a cuento… He descubierto quién soy y lo volvería a hacer. Pero empecé a sentir la desventaja de ser mujer desde el principio. Desde el momento en que vas al baño y tuve que mear sentada cuando antes tenía las dos opciones. Y, a partir de ahí, todo», reflexiona sobre su nueva cotidianidad.

El testimonio definitivo en la pantalla pública: Benita frente al espejo de RTVE

La trayectoria de Benita Castejón dará un salto definitivo a la pequeña pantalla de la mano de RTVE, que prepara el estreno inminente de un documental centrado en su historia de vida y su proceso de transición. Este proyecto audiovisual surge tras el impacto que generó su anuncio en el programa ‘Top Chef’, donde confesó ante la audiencia y sus compañeros su determinación de iniciar este camino pasados los 60 años. La producción promete ser un relato sin filtros sobre la realidad de las mujeres trans en la madurez, abordando desde las intervenciones quirúrgicas a las que se sometió recientemente —como la vaginoplastia y la mamoplastia— hasta el torbellino emocional provocado por la hormonación. A través de este testimonio, Benita busca convertirse en un faro de esperanza para aquellas personas que, por edad o circunstancias sociales, daban por perdida la posibilidad de vivir en coherencia con su identidad.

Posicionamiento y defensa de la propia voz

Benita no rehúye el debate político ni las críticas de ciertos sectores del feminismo. «Me dan muchísima pena porque descubro que el peor enemigo de la mujer es la mujer. ¿Cuánta exposición de transexuales masculinos hay? Ninguna. ¿Quiénes estamos expuestas? Las féminas. De siempre. Me da mucho coraje», sentencia sobre los ataques que recibe en redes sociales. Además, defiende su derecho a opinar libremente, recordando el valor que su familia otorgaba al voto tras sufrir la represión de la posguerra.

En cuanto a su labor como vidente, mantiene una postura de transparencia total: «Esto es como la Iglesia, que crees en algo, lo veas o no, y pasan un cepillo. Esto es lo mismo. Un acto de fe… Cobro lo mismo que cobraba en 2018… Y a quien viene se le hace un tique de caja con su IVA y lo declaro todo». Con esta claridad, Benita Castejón cierra un ciclo de ocultamiento para vivir, por fin, bajo su propio nombre.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

1 comentario

  1. Juana Maria

    Maravillosa, guapísima y valiente, me encantas, deseando ver la docuserie

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