La música mallorquina se ha despertado este miércoles con la peor noticia posible. Joan Roca, histórico bajista de Antònia Font, ha fallecido de madrugada a los 54 años tras una larga enfermedad. Su desaparición supone una gran pérdida para la música en catalán y ha dejado en profunda conmoción al ambiente musical de la isla. Con él se va el hombre que sostuvo desde el bajo el universo de una de las bandas más influyentes y queridas de las últimas décadas, y queda en el aire el concierto que el grupo tenía previsto ofrecer este mismo sábado.
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Roca no era el rostro visible del grupo ni lo pretendió nunca. Lejos del protagonismo mediático que siempre recayó sobre la voz de Pau Debon o el universo creativo de Joan Miquel Oliver, su bajo —preciso, elegante y contenido— fue el cimiento sobre el que crecieron canciones que marcaron a varias generaciones. Nunca buscó el lucimiento individual: prefería sostener los temas desde la sobriedad, aportando profundidad y equilibrio a unas composiciones tan originales como difíciles de clasificar. Esa discreción acabó siendo una de sus mayores virtudes.
De Bunyola al Liceu: casi tres décadas sosteniendo el grupo

Antònia Font nació en Mallorca en 1997, con Pau Debon a la voz, Joan Miquel Oliver a la guitarra, Jaume Manresa a los teclados, Pere Debon a la batería y Pere Estarellas al bajo. Conviene precisar este punto, porque no todos los medios lo están contando igual: Joan Roca sustituyó a Estarellas prácticamente al comienzo de la banda, consolidando así la formación definitiva con la que el grupo pasaría a la historia. Ese mismo año grabaron una maqueta de cuatro canciones y ofrecieron su primer concierto en Bunyola; dos años más tarde llegaría el primer disco.
La consolidación llegó con ‘A Rússia’ (2001) y, sobre todo, con ‘Alegria’ (2002), el álbum que les abrió las puertas del gran público. Después vinieron ‘Taxi’ (2004), ‘Batiscafo Katiuskas’ (2006), ‘Coser i cantar’ (2007), ‘Lamparetes’ (2011) y ‘Vostè és aquí’ (2012), con temas ya imprescindibles como ‘Wa yeah!’, ‘Calgary 88’, ‘Dins aquest iglú’, ‘Viure sense tu’ o ‘Me sobren paraules’. Uno de los momentos más altos de aquella primera etapa fue ‘Coser i cantar’, grabado con acompañamiento orquestal y distinguido con el Premi Nacional de Música de Catalunya; la gira culminó en 2008 con un concierto memorable en el Gran Teatre del Liceu.
La separación de 2013 y el regreso que nadie esperaba

Después de dieciséis años de carrera, el grupo se separó en 2013, y durante mucho tiempo aquello pareció un punto final. Sus seguidores asumieron que quedaban los discos, las canciones y poco más. Pero ocho años después llegó el anuncio del regreso, materializado en ‘Un minut estroboscòpica’ (2022), un disco con material nuevo que confirmaba que el vínculo entre la banda y su público permanecía intacto. Roca volvió a ocupar su sitio, el mismo de siempre y con la misma discreción de siempre.
Aquella segunda vida incluyó una gira que pasó por el Primavera Sound, el Palau Sant Jordi, el propio Liceu y el Mallorca Live Festival, entre otros escenarios. La trayectoria del grupo fue reconocida además con algunos de los máximos galardones de la música en catalán, entre ellos numerosos Premis Enderrock. Más allá de la banda, Roca desarrolló otros proyectos de perfil muy distinto: el trío de jazz experimental Geometrical Sardine, junto a Jaume Rosselló y Pep Aspas, además de Dinamo, U Jazz, Quartet y Ensemble ACA.
El concierto del sábado, camino de la suspensión
Queda una incógnita inmediata y muy dolorosa. Antònia Font tenía previsto actuar este sábado en el MoboFest, en Mallorca, en una cita especialmente señalada porque coincidía con el décimo aniversario del festival. Tras el fallecimiento del músico, todo apunta a que el concierto será suspendido, aunque ni la organización ni la banda lo habían comunicado oficialmente al cierre de esta información. Habría sido una actuación en casa y ante su propio público; ahora, cualquier decisión que se tome será entendida.
El grupo construyó una identidad inconfundible mezclando pop, psicodelia, ciencia ficción, humor, astronomía y cotidianeidad mediterránea, con letras de Joan Miquel Oliver pobladas de astronautas, paisajes mediterráneos y personajes corrientes. Sobre ese universo tan reconocible, el bajo de Roca fue siempre la pieza que lo mantenía en pie. En 2023, el Consell Editorial de ARA Balears distinguió a la banda con el premio Especial 10 años, un reconocimiento a cómo su música y sus letras habían puesto al alcance de la sociedad los valores de las islas.
«Perdemos un artista excepcional y una gran persona»

La reacción institucional ha sido inmediata. La presidenta del Congreso y expresidenta del Govern, Francina Armengol, dio el pésame a la familia, compañeros y amigos con un mensaje en redes: «Una noticia terrible. Perdemos a un artista excepcional y a una gran persona. Su música con Antònia Font forma parte de la banda sonora de muchas vidas y también de la identidad cultural de nuestras islas». En términos parecidos se expresó Rosario Sánchez: «Hoy despedimos a Joan Roca, una pieza imprescindible de Antònia Font y de la música hecha en Mallorca. Su talento y su aportación dejan una huella que perdurará para siempre». Amanda Fernández lo resumió en una línea: «Una noticia muy triste para la música y la cultura de Mallorca».
La despedida más literaria la firmó la presidenta del Govern, Marga Prohens: «Gracias, Joan, por hacernos cantar, bailar, reír y soñar. Por hacernos sentir tanta alegría y por formar parte de nuestras vidas a través de la música». Prohens recurrió después a una estrofa de ‘Tristesa’, incluida precisamente en ‘Alegria’: «La tristeza, la alegría, la tristeza». Y cerró con la frase que mejor resume lo que se ha perdido esta madrugada: «A partir de hoy, esta canción ya no sonará igual sin el sonido inconfundible de tu bajo». La conmoción de estas horas en la isla no es la de una despedida protocolaria: es la de un ambiente pequeño y muy unido que sabe exactamente lo que acaba de perder.
