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Vibras que algo queda

María Patiño no habría recibido ni una sola llamada para volver a televisión tras su salida de No Somos Nadie

Alberto Guzmán Unamuno
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María Patiño no habría recibido ni una sola llamada para volver a televisión tras su salida de No Somos Nadie

María Patiño atraviesa uno de esos silencios que en televisión pesan más que cualquier titular. Tras su salida el pasado 30 de enero como presentadora de No Somos Nadie, la periodista no habría recibido nuevas propuestas profesionales, una situación que invita a una reflexión incómoda sobre cómo trata la industria a algunos de sus rostros más reconocibles.

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Me pongo serio esta vez porque hay asuntos que merecen detenerse y mirarse sin ruido, sin trincheras y sin el automatismo del comentario fácil. Quiero hablar de María Patiño.

Y antes de seguir, creo que hay algo importante que aclarar porque en estos tiempos parece obligatorio anticiparse al juicio ajeno: María Patiño no es amiga mía. He trabajado con ella, mantengo una buena relación personal y una excelente consideración profesional hacia ella, pero no somos amigos. De hecho, hace meses que no hablo con ella. Lo digo porque ya sabemos cómo funciona esto y porque no tengo ningún interés en construir un alegato sentimental.

Lo que sí tengo es una reflexión.

Hace unos días, varias personas me trasladaron una información que me hizo pensar. Me hablaron del momento complicado, tanto profesional como personal, que estaría atravesando María Patiño. Desde que terminó No Somos Nadie, el pasado 30 de enero, no habría recibido ninguna llamada para incorporarse a un nuevo proyecto televisivo.

Y sinceramente, me parece una situación difícil de comprender.

En televisión todos cometemos errores. Todos. Todos tenemos días mejores y peores, decisiones más acertadas o menos afortunadas, etapas brillantes y otras más discutibles. Pero si algo debería existir en esta profesión es margen para reubicarse, reinventarse y volver.

Porque si algo define precisamente a la televisión es su capacidad para dar segundas, terceras y hasta quintas oportunidades.

Por eso cuesta entender que una profesional con la trayectoria, la personalidad televisiva y el oficio de María Patiño se encuentre ahora mismo en esta especie de limbo.

Conozco bien el medio como para saber que esto cambia de un día para otro. La televisión encumbra con la misma facilidad con la que aparta. No es un descubrimiento. Pero también es inevitable observar lo ocurrido con otros rostros del universo Sálvame, compañeros que han ido encontrando su sitio, con mayor o menor protagonismo, en nuevos formatos, nuevas cadenas o nuevos proyectos.

Y mientras tanto, María parece haberse quedado fuera del mapa.

Eso llama la atención.

Porque más allá de filias o fobias —que en televisión abundan—, hablamos de una comunicadora con una identidad clarísima, reconocible al segundo, con criterio, con energía y con una capacidad narrativa que no se improvisa.

Yo, además, puedo hablar desde una experiencia concreta.

Hubo un momento complicado para mí relacionado con una persona conocida y María estuvo ahí apoyándome de una forma que nunca olvidaré. No lo cuento para convertir esto en algo personal, sino porque a veces los gestos también hablan del tipo de profesional y de persona que alguien es cuando se apagan los focos.

Y sí, creo honestamente que María Patiño es buena gente.

Pero incluso dejando eso al margen, mi reflexión no nace desde el afecto, sino desde el análisis profesional.

¿De verdad no hay sitio en la televisión actual para una periodista como María Patiño?

En una parrilla donde tantas veces se apuesta por lo intercambiable, por perfiles sin identidad definida o por fórmulas repetidas hasta la extenuación, cuesta creer que no exista hueco para alguien con personalidad propia, con experiencia en directo, con olfato informativo y con una presencia que, guste más o menos, nunca deja indiferente.

La televisión necesita perfiles reconocibles. Voces con sello. Personas que generen conversación.

Y María Patiño, durante años, lo ha hecho.

Por eso deseo de verdad que esta etapa dure poco.

Que vuelva pronto.

Que reaparezca donde tenga que reaparecer.

Porque la televisión, con todos sus defectos, siempre ha sabido premiar a quienes tienen garra.

Y si algo ha demostrado María Patiño a lo largo de su carrera es precisamente eso.

Alberto Guzmán Unamuno
Escrito por Alberto Guzmán Unamuno

Periodista por la Universidad de Navarra. Ha trabajado en Diario de Noticias, EiTB, Telecinco, Cuatro, La Sexta, Ten y RTVE. Socio en Navarra Capital, dirige la Comunicación de la Fundacion Banco de Alimentos de Navarra y coordina Vanity Capital. Cada miercoles analiza las portadas del corazon con su ponchis-ponchis.

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