El Cine Español ha vivido una de sus noches más gloriosas en la escena internacional. La pareja de creadores formada por Javier Ambrossi y Javier Calvo se ha alzado con el prestigioso Premio a la mejor dirección en la 79ª edición del Festival de Cannes gracias a su último largometraje, ‘La bola negra‘. Este histórico galardón, otorgado ex aequo junto al realizador polaco Pawel Pawlikowski, sitúa a los jóvenes directores en el mismo Olimpo cinematográfico que ya pisó su admirado Pedro Almodóvar en 1999 con Volver, consolidando de golpe su madurez artística y abriendo de par en par las puertas del mercado norteamericano tras la adquisición inmediata de sus derechos de distribución por parte de Netflix.
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La producción, cuyo estreno en las salas de cine españolas está programado para el próximo 2 de octubre, se estructura como un ambicioso e intenso drama que entrelaza la Homosexualidad en España durante el último siglo con la trágica sombra de Federico García Lorca. El guion hila tres líneas temporales muy concretas (1932, 1937 y 2017) que terminan convergiendo en un emocionante desenlace final. La cinta llegó al certamen tras un proceso de posproducción de sonido al límite, un esfuerzo colectivo que ha culminado con la ovación de la crítica internacional en la Costa Azul.
«Lorca no es una quimera, no es una idea, fue una persona. Y a Federico García Lorca lo asesinaron por maricón. Es muy importante reivindicar que la historia no es una línea de texto, la historia, como dice la hispanista que encarna Glenn Close, son personas», manifestaba un emocionado Javier Ambrossi durante los encuentros de prensa en el festival. Por su parte, Javier Calvo incidía en la urgencia artística de reivindicar esa faceta íntima del autor granadino: «Es imposible separar a un autor como Federico García Lorca de sus deseos íntimos. Se ha dicho mucho eso de que, bueno, la sexualidad de Federico no importa… Pero cómo no va a importar si todas las obras de teatro hablan de su desamor, de su miedo, de su incapacidad de tener hijos, porque Yerma es él».
Un reparto de estrellas liderado por Penélope Cruz y la mirada de Hollywood
El largometraje cuenta con un potente reclamo interpretativo gracias a la presencia de Glenn Close y, muy especialmente, de Penélope Cruz, quien asume el rol de la cupletista Nené Romero. El elenco coral se completa con las actuaciones de Lola Dueñas, Carlos González, Milo Quifes y el debut cinematográfico del cantaor Guitarricadelafuente, quienes arroparon a los realizadores en su aplaudido desfile por la alfombra roja francesa junto a figuras del jurado de la talla de Demi Moore.
La acogida especializada ha generado un interesante contraste de pareceres entre los analistas de la industria cinematográfica. Desde cabeceras norteamericanas de referencia como The Hollywood Reporter, Richard Lawson la ha calificado como «una épica vívida y conmovedora» y una de las obras más destacadas del certamen. El entusiasmo es compartido por Kyle Buchanan, reputado cronista de The New York Times, quien ya sitúa a la película española con opciones firmes en la futura carrera hacia los Premios Oscar en múltiples categorías.
El debate formal frente al auge sociopolítico de la ultraderecha
En el territorio de la prensa británica y europea, Peter Bradshaw le ha otorgado cuatro estrellas en The Guardian, destacando su sólida construcción, mientras que cabeceras históricas como Cahiers du Cinéma se han mostrado algo más contenidas en su puntuación de estrellas. Del mismo modo, críticas publicadas en medios especializados como Variety u International Screen han apuntado a la película como un melodrama extenso y desorganizado que busca deliberadamente aproximarse a la complejidad de las tramas del cine clásico almodovariano.
Más allá de los debates estrictamente académicos sobre la narrativa formal, los creadores de éxitos televisivos previos como La Mesías o Veneno insisten en la dimensión política de su triunfo en el actual panorama europeo. «Vivimos en un presente en el que, para honrar a la gente que ha luchado y que ha muerto, tenemos por lo menos que ser felices, intentar disfrutar de nuestra libertad y reivindicar que no se puede dar ni un paso atrás. Y sí, el presente da miedo», advertían los directores ante el avance global de las corrientes reaccionarias, firmando una obra que utiliza la emoción descarnada como la mejor arma para combatir el olvido de las minorías.
