Pepa Charro contó este martes en El Hormiguero que decidió acabar con La Terremoto de Alcorcón porque el personaje la había dejado sin espacio como actriz: «No podía más, todo era La Terremoto de Alcorcón y no podía hacer nada más», explicó a Pablo Motos en el programa de Antena 3, al que acudió con Julián López para presentar la obra de teatro 53 domingos.
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Pepa Charro admite que el personaje «se comió a Pepa»

La actriz relató que llegó un momento en el que la popularidad de su alter ego empezó a jugar en su contra y que La Terremoto había dejado de ser un personaje para convertirse prácticamente en su identidad profesional. Ante Motos, que había recuperado algunos de los vídeos con los que se hizo popular, admitió que «Me comía el personaje. Me comió el éxito. No podía más. Se comió a Pepa». Cualquier proyecto nuevo que emprendía quedaba asociado a la figura que la había convertido en uno de los rostros más reconocibles del entretenimiento español, mientras ella quería seguir desarrollando su carrera como actriz y como artista.
Pepa Charro recuerda el éxito de 'Time Goes By con Loli' #JuliánPepaEH pic.twitter.com/q9C7U1rJYY
— El Hormiguero (@El_Hormiguero) September 22, 2026
El personaje había nacido ligado al humor, la música y las parodias de grandes éxitos internacionales, y con ellas adquirió vida propia. Me estoy poniendo morá, su versión del Can’t Get You Out of My Head de Kylie Minogue, y Time goes by con Loli, inspirada en el Hung Up de Madonna, hicieron de La Terremoto de Alcorcón una figura reconocible por derecho propio, hasta el punto de que el público identificaba a la intérprete por el nombre de su creación y no por el suyo.
Tenía un nicho en Mallorca para tirar la peluca y los tacones

Charro decidió «asesinar» al personaje para cerrar esa etapa y recuperar su sitio como intérprete, y bromeó con lo preparada que tenía la despedida: «Ya tenía yo el nicho en Mallorca para tirar la peluca y los tacones». La intención era que el público volviera a reconocerla por su nombre y por otros trabajos, y ella misma recordó en el plató que «Tuve que matarlo para que pudiera salir Pepa».
El entierro nunca llegó a celebrarse. Cuando ya lo tenía decidido, Elvira Vázquez, propietaria de El Molino de Barcelona, la llamó para proponerle ser la vedette del histórico local, y La Terremoto regresó transformada: «Cuando decidí asesinarla, me llamó la propietaria de El Molino de Barcelona para proponerme ser su vedette. Así que la resucité en cuerpo de vedette», contó la actriz, que asegura haberse reconciliado con su creación porque «Al final te acabas haciendo amiga de tus personajes. Son mejores que nosotros».
Una casa compartida con médicos pagados entre todos para la vejez
El presentador cambió después de asunto y preguntó a sus invitados «Vosotros de mayores, ¿quién querríais que os cuide?», una cuestión que la actriz se ha planteado «Porque es una cosa que va a pasar». Charro, que no tiene hijos, propuso que varias personas en su misma situación compartan esa etapa: «Cuando tengamos 80 años, si es que llegamos, pues tenemos una casa, compartimos casa, tenemos ahí unas enfermeras, enfermeros, médicos que pagamos entre todos». Su plan es una comunidad de amigos que reparta los gastos de la casa, la luz y la atención sanitaria.
La propuesta provocó las bromas de Motos por la posibilidad de que en la comuna anduvieran «desnudos todos, las risas las fiestas…», como describió la invitada, y el presentador reconoció entre risas que «Si es nudista ya me gusta». Julián López, con su particular sentido del humor, dio su propia solución para cuando le llegue la edad y aseguró que «A mí me gustaría que me cuidara o un robot, o mi gata Celia», antes de que la conversación volviera a la obra que los había llevado al programa.
Julián López se estrena en el teatro con ’53 domingos’

53 domingos, escrita y dirigida por Cesc Gay, se representa en el Teatre Condal de Barcelona y cuenta la relación de tres hermanos que deben decidir quién cuida de su padre, viudo y de 86 años, y si lo internan o no en una residencia. «Es lo que pasa siempre en las familias, los tira y afloja», resumió Charro, que completa el reparto junto a Julián López, Xavi Mira y Candela Serrat. Según López, en la función «Hay gente que sí que está a favor, otra que se hace la despistada, luego hay secretos entre ellos… Ahí surgen las rivalidades. Y mientras, la vida va pasando».
La obra supone la primera experiencia del actor sobre un escenario después de años de cine, televisión y sketches. Preguntado por Motos por el momento en que pensó qué hacía allí, reconoció que «el miedo de 10 es 12, casi te diría», y contó entre risas que antes de salir comprobó que «aunque tú hayas ido dos veces o tres antes, vas a ir otra vez. Es el organismo, es el pis del miedo».
La visita forma parte de la temporada 21 de El Hormiguero, que arrancó el lunes 7 de septiembre en Antena 3 con Penélope Cruz, Luis de la Fuente, Ester Expósito, Paula Echevarría y los periodistas Carlos Alsina y Rafa Latorre entre sus primeros invitados anunciados, y con el regreso del imitador Carlos Latre a la cadena después de su etapa en Mediaset.
