La entrevista que llevaban semanas persiguiendo todas las redacciones se la ha llevado TVE, y hay un detalle que la hace todavía más llamativa: se la lleva el presentador que está a punto de marcharse de la casa. José Luis Rodríguez Zapatero concederá este jueves 23 de julio su primera entrevista tras ser investigado en el caso Plus Ultra, y lo hará con Javier Ruiz en Mañaneros 360.
Te recomendamos

Estadios llenos de público que no existe y diecisiete minutos de batallas recreadas: Netflix admite que ya ha usado inteligencia artificial en 300 producciones

Guillermo Moreno hereda la silla de Pedrerol en ‘Jugones’ tras diecisiete años en la casa: laSexta apuesta por la cantera y deja septiembre en el aire

«Me iba a su dormitorio y ahí estábamos las dos, tumbadas en la cama»: Lydia Lozano destapa su intimidad con Lola Flores y qué hace hoy Conchita, la del polígrafo

Mediaset descarta que ‘El chiringuito’ sea solo digital: irá a uno de sus canales de televisión y estrenará con el arranque del campeonato
No es una llamada telefónica ni una declaración grabada y editada. Será presencial y en directo, a partir de las 13:00, en el plató número 6 de los estudios de la corporación en Prado del Rey. Esa doble condición —cara a cara y sin posibilidad de montaje— es exactamente lo que convierte una comparecencia en un acontecimiento televisivo, y explica por qué la cadena pública lo ha anunciado con antelación en vez de guardárselo.
El hombre que se va se lleva la exclusiva

Aquí está la parte que casi nadie va a contar y que le da a la noticia una capa distinta. Contamos ayer mismo que Javier Ruiz deja RTVE para incorporarse a La Séptima, el nuevo canal de TDT que arranca sus emisiones el 5 de noviembre y que dirige José Miguel Contreras. Renuncia con ello a un sueldo cercano a los 250.000 euros anuales a cambio de un puesto con capacidad de decisión, aunque el contrato todavía no está firmado y el cargo exacto sigue en disputa entre versiones.
Es decir: el periodista que ya tiene un pie fuera de la casa es el que firma la entrevista más buscada del verano dentro de ella. Puede leerse de dos maneras y las dos son razonables. Una, que la corporación confía el encargo a quien mejor conoce la materia económica del asunto con independencia de su futuro contractual. Otra, que un profesional en su recta final en una cadena tiene menos que perder y más que ganar en una entrevista incómoda. Sea cual sea la explicación, el hecho es que quien va a preguntar mañana se marcha en unos meses a la competencia, y eso no es un detalle irrelevante del decorado.
Del vídeo casero al silencio absoluto

La cronología de sus apariciones desde que empezó el asunto explica por qué esto es noticia. Nada más conocerse que estaba siendo investigado, el expresidente reaccionó deprisa: grabó un vídeo desde su propia casa negando todas las acusaciones y emplazó a los periodistas a hacer nuevas declaraciones en los días siguientes. Aquello parecía el arranque de una defensa pública en toda regla.
No ocurrió. Después de encontrarse con el juez, optó por el silencio más absoluto y no ha vuelto a hablar en ningún medio. De ahí que la palabra que están usando todas las cabeceras esta tarde sea «reaparición»: no es una entrevista más en una agenda de promoción, es la primera vez que abre la boca desde entonces. Y lo hace, además, en la televisión pública, que es la decisión que más lecturas va a generar en las próximas horas.
El momento elegido, que tampoco es casual

La cita llega en un momento concreto y conviene situarlo con precisión, sin adjetivos: se produce dos días después de la comparecencia de Julio Martínez Martínez por el mismo caso. Es decir, no habla en el vacío, sino inmediatamente después de que otro implicado pasara por el juzgado. Cualquiera que siga el asunto entenderá que el contenido de esa comparecencia previa condiciona lo que se le puede preguntar mañana y lo que él tendrá preparado para responder.
Conviene subrayar, porque en un asunto así la precisión importa más que en ningún otro, que a esta hora se trata de una investigación judicial abierta: el expresidente está siendo investigado y ha negado las acusaciones, y no hay ninguna resolución que establezca otra cosa. Lo que hay mañana es una entrevista, no un veredicto. Y lo que se puede decir con certeza es lo estrictamente televisivo: TVE ha conseguido el testimonio que buscaban todos, lo emite en directo, y lo firma un presentador que ya ha anunciado su marcha.
