Sarah Santaolalla no se guardó nada este sábado en Malas Lenguas Noche. La colaboradora arremetió contra Alvise Pérez y Vito Quiles por su presencia estos días en Ceuta durante la crisis migratoria, a los que acusó de convertir la tragedia en material de consumo político y a los que llamó «aves carroñeras» dispuestas a «rascar algunos escaños, ‘likes’ o dosis de casito». No es la primera vez que Santaolalla se enfrenta a Vito Quiles: la colaboradora denunció en marzo una presunta agresión física del agitador ultra en plena calle, un episodio que sobrevuela cada palabra que le dedica desde entonces.
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«Buitres que van a intentar aprovecharse»: el ataque en directo
La intervención llegó durante el espacio que Gonzalo Miró presenta cada noche, cuando Santaolalla puso sobre la mesa las imágenes y vídeos grabados en la ciudad autónoma en los últimos días por figuras de la extrema derecha. «Son aves carroñeras. Son buitres que van a intentar aprovecharse de una situación frágil, del dolor de mucha gente, para rascar algunos escaños, ‘likes’ o dosis de casito», afirmó, sin rebajar el tono en ningún momento de su intervención. Para la colaboradora, la llegada de perfiles como los de Alvise Pérez o Vito Quiles a Ceuta no responde al interés real por la situación de la ciudad, sino a la búsqueda de notoriedad y rédito político en plena emergencia humanitaria.

Especialmente dura se mostró al hablar de la manera en que estos personajes han utilizado el escenario. «No puedes utilizar un sitio en el que está habiendo una tragedia humanitaria como si fuese un lugar para hacerte una performance», reprochó, en referencia directa a los vídeos grabados sobre el terreno. Santaolalla contrapuso esa exposición mediática con la realidad de los vecinos de Ceuta, que además de atravesar «una situación de miedo e incertidumbre» han tenido que convivir con personas llegadas de fuera para convertir su drama en contenido político. La colaboradora aprovechó también para lanzar un mensaje de apoyo a una trabajadora de una cafetería Granier que, según relató en el programa, tuvo que atender a Alvise Pérez durante su paso por la ciudad: «Quiero mandarle un abrazo a la camarera de Granier, que hizo un ejercicio heroico poniendo esas caras por aguantar al energúmeno de Alvise Pérez», ironizó.
Santaolalla se refirió también a cómo ha respondido la propia calle ceutí ante la llegada de estos perfiles. Según relató, algunos vecinos plantaron cara directamente a estos agitadores durante su paso por la ciudad: «Los ciudadanos de Ceuta les respondieron que esto no es la M-30, por mucho que aquí puedan expandir su odio», señaló, en referencia al distrito madrileño donde Alvise Pérez y su entorno concentran buena parte de su actividad política habitual. Con esa frase, la colaboradora quiso subrayar que la reacción vecinal no fue de indiferencia ni de connivencia, sino de rechazo frontal a que Ceuta sirviera de escaparate para un discurso que, según ella, nada tiene que ver con la realidad cotidiana de sus habitantes.
🥷 La ultraderecha es increpada en Ceuta en su intento de agitar las calles
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) August 8, 2026
👉 "Son buitres que van a intentar aprovecharse de una situación frágil para rascar escaños, likes o 'dosis de casito'; aquí caben todas las culturas y sobran unos cuantos fascistas", apunta… pic.twitter.com/iCkEgdyeuG
De la DANA a Ceuta: el patrón que denuncia Santaolalla
La colaboradora no limitó su crítica al episodio concreto de Ceuta, sino que lo enmarcó en lo que considera una forma de hacer política basada en aprovechar situaciones de especial vulnerabilidad para ganar visibilidad. «La realidad de España es que es un país donde caben todas las culturas y personas, pero sobran fascistas que hacen mucho daño», sostuvo antes de recuperar otros episodios protagonizados por figuras de ese espacio político durante emergencias anteriores. «De gente que se queda los juguetes de los niños cuando la DANA o que pone su cuenta para que le hagan donativos no espero gran cosa», añadió, en alusión a las polémicas surgidas tras la catastrófica riada que asoló amplias zonas del este peninsular.
El contexto de fondo es la crisis migratoria que ha golpeado a Ceuta desde finales de julio, con llegadas masivas a la ciudad autónoma que han desbordado los recursos de acogida y que han motivado incluso comparecencias en el Senado de los ministros responsables del área. Ese goteo de llegadas, y la consiguiente cobertura mediática, ha convertido la ciudad en escenario habitual de figuras mediáticas de distinto signo en las últimas semanas, algo que Santaolalla considera que desvirtúa la gravedad de lo que allí ocurre y desplaza el foco de la propia crisis humanitaria hacia la pugna por la notoriedad.
Una rivalidad que viene de lejos: la presunta agresión de Vito Quiles
La contundencia de Santaolalla contra Vito Quiles no nace de la nada. En marzo, la colaboradora denunció públicamente que el agitador ultra la había agredido físicamente en plena calle, un episodio que ella misma describió entonces como un salto cualitativo respecto a los insultos habituales: «Hoy ya no son insultos, son golpes», denunció en su momento. Al día siguiente reapareció con el brazo en cabestrillo, insistiendo en que lo ocurrido ya no podía enmarcarse como violencia verbal, sino como agresión física en toda regla. Ese antecedente directo explica por qué cada intervención pública de Santaolalla sobre Vito Quiles tiene una carga personal que va mucho más allá del desacuerdo ideológico.
La aparición de este sábado se suma a una temporada turbulenta para la colaboradora: el 3 de agosto, en ese mismo espacio, ya lanzó un dardo a Íker Jiménez a cuenta de los ovnis; en marzo rompió con ‘En boca de todos’ tras una «encerrona» en directo en la que Antonio Naranjo puso en duda su lesión del brazo y Nacho Abad se negó a frenarlo; y en febrero fue blanco de un ataque calificado como machista de Rosa Belmonte en ‘El Hormiguero‘. A eso se suma que, el 29 de julio, la propia Santaolalla daba ya por hecho que TVE prescindirá de ella desde septiembre. En ese contexto, su ofensiva de este sábado contra Alvise Pérez y Vito Quiles llega como una de las intervenciones más directas de una colaboradora que, lejos de rebajar el tono, parece haber decidido no callarse nada en sus últimas semanas de televisión.
