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Televisión

Santiago Segura sentencia la cultura del insulto en La Revuelta: ‘Hijo de puta no es una opinión’

Pedro Serrano González
5 min 366
Santiago Segura sentencia la cultura del insulto en La Revuelta: 'Hijo de puta no es una opinión'

Santiago Segura se sentó en el plató de La Revuelta para hablar de cine, pero acabó protagonizando una de las reflexiones más afiladas de la temporada: una disección sin anestesia de la toxicidad en redes sociales y del desprecio colectivo hacia quien se atreve a rectificar.

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El primer bote siempre es un insulto

El director de la saga Torrente visitó el programa de David Broncano en TVE la noche del miércoles 9 de abril y, entre bromas y confidencias, la conversación tomó un giro inesperado hacia el terreno del debate público en internet. Santiago no se anduvo con rodeos al describir lo que ocurre cuando una figura pública se expresa en redes: «A primer bote te llega hijo de puta, gilipollas de mierda… Ya te acojonan», relató con la crudeza de quien lo ha vivido en sus propias carnes durante décadas de exposición mediática.

La reflexión del cineasta apuntó directamente al corazón del problema: la sustitución del argumento por el improperio. Durante la conversación, ambos coincidieron en que el insulto ha devorado cualquier posibilidad de diálogo real. «Yo quiero saber la opinión de esa persona, pero hijo de puta no es una opinión», se lanzó como una de las frases más contundentes de la noche, resumiendo en apenas diez palabras un fenómeno que lleva años enquistado en la conversación digital.

David, lejos de esquivar el debate, lo alimentó con su propia experiencia como uno de los rostros más comentados —y atacados— de la televisión española. El presentador reconoció que las redes sociales han cambiado radicalmente la relación entre las figuras públicas y su audiencia: antes, el enfado existía igual, pero el famoso simplemente no se enteraba. Ahora, cada opinión llega en tiempo real y sin filtro.

Recoger cable: la virtud que se convirtió en pecado

Si la primera parte de la conversación abordó la agresividad, la segunda destapó una paradoja aún más inquietante: la penalización social de la rectificación. Santiago fue tajante al respecto: «El cambio de opinión se ha afeado también mucho y tal, y el cambio de opinión es razonable», sentenció el director, poniendo el dedo en una llaga que trasciende las redes y se filtra en la política, los medios y las relaciones personales.

Broncano recogió el guante con una intervención que arrancó aplausos: «¿Qué es lo malo de recoger cable? Se afea una cosa que históricamente es como… Reflexionar ha estado bien», planteó el presentador, visiblemente desconcertado ante un clima cultural que castiga a quien admite haberse equivocado. Ambos lamentaron que pedir disculpas se haya convertido en sinónimo de debilidad, cuando durante siglos fue exactamente lo contrario.

El conductor de La Revuelta describió con precisión el mecanismo perverso: alguien reconoce su error públicamente y, en lugar de recibir el reconocimiento por su honestidad, se enfrenta a un coro de voces que lo acusa de «recoger cable», como si reflexionar fuese una forma de cobardía y no un ejercicio de inteligencia.

El sabio consejo que Santiago guarda como un escudo

Cuando Broncano le preguntó si alguna vez había aprendido algo valioso de una polémica en redes, Santiago recurrió a la sabiduría de su amigo Guillermo Toro para cerrar la cuestión con una frase lapidaria: «A veces aclarar las cosas es oscurecerlas». El cineasta admitió que, tras años de batallas digitales, ha aprendido que no todas las polémicas merecen una respuesta, porque responder a veces solo amplifica el ruido.

Con esa máxima como brújula, Santiago optó por no desenterrar viejas controversias ante la audiencia de La Revuelta. Su silencio calculado fue, paradójicamente, la declaración más elocuente de la noche: en un mundo que premia el grito y castiga la mesura, elegir no alimentar la hoguera es ya un acto de resistencia.

Un espejo incómodo en horario de máxima audiencia

Lo que comenzó como una charla distendida en el plató de TVE terminó convertido en un retrato generacional de la convivencia digital. Dos figuras con décadas de exposición pública —una desde el cine, otra desde la televisión— coincidieron en un diagnóstico que millones de usuarios experimentan a diario pero pocos se atreven a verbalizar en prime time: las redes han democratizado la opinión, sí, pero también han banalizado el insulto hasta convertirlo en moneda de cambio.

Ni Santiago ni David ofrecieron soluciones mágicas, porque probablemente no las hay. Pero su conversación dejó flotando en el aire de La Revuelta una verdad incómoda que merece ser repetida hasta que deje de sonar a utopía: cambiar de opinión no es traicionar lo que uno piensa, sino la prueba de que todavía piensa.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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