La efervescencia mediática en torno a Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias ha alcanzado una nueva dimensión tras las últimas revelaciones en el programa ‘El Tiempo Justo‘. Si la primera imagen de su encuentro ya supuso un impacto para la crónica social, ha sido la exhibición de una segunda fotografía inédita, mostrada por el director de la revista ‘Lecturas‘, Luis Pliego, la que ha terminado por certificar que no estamos ante un gesto aislado, sino ante una relación consolidada y cargada de romanticismo que ha burlado durante semanas el ojo público.
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El análisis de la segunda imagen: Más que un saludo efusivo
Durante la emisión del espacio conducido por César Muñoz en Telecinco, Luis Pliego desgranó el material que no llegó a la portada pero que resulta vital para entender la magnitud del romance. En esta segunda instantánea, captada también en las inmediaciones del domicilio de la actriz tras una cena en el centro de la capital, se aprecia a la pareja en una actitud de absoluta entrega. A diferencia del primer contacto visual, este segundo beso —descrito por los colaboradores como más prolongado y natural— elimina cualquier teoría sobre una posible despedida protocolaria entre compañeros de profesión.
La imagen muestra a un Maxi Iglesias totalmente volcado en la actriz, rompiendo esa barrera de «admiración platónica» que él mismo había confesado años atrás en sus redes sociales. Para los analistas de ‘El tiempo justo’, esta fotografía es la prueba de «tres asaltos» de pasión, como llegó a bromear el equipo de colaboradores, subrayando que la pareja se detuvo en varias ocasiones para demostrarse su afecto bajo la luz de las farolas madrileñas, ajenos por completo a la presencia de los objetivos.
La intrahistoria de una cita planificada al detalle
El «topo» que ha puesto en alerta a Aitana Sánchez-Gijón no solo filtró el lugar del encuentro, sino el timing perfecto de una velada que comenzó en el teatro.

Según los detalles aportados por Sandra Aladro y Antonio Rossi, tras la función, la pareja se dirigió a un restaurante cercano donde compartieron confidencias durante horas. El material gráfico inédito confirma que, tras la cena, el actor de ‘Física o Química‘ no solo acompañó a Aitana hasta su portal, sino que el despliegue de gestos de cariño fue constante durante todo el trayecto.
Este segundo beso, que Luis Pliego calificó como «definitivo para la noticia», muestra a una Aitana relajada y receptiva, una imagen muy alejada de la seriedad profesional a la que tiene acostumbrado al público. La complicidad es tal que incluso se ha documentado a Maxi subiendo al piso de la intérprete con una botella de vino y flores en jornadas posteriores, lo que indica que el momento del beso fue solo el preámbulo de una convivencia que ya empieza a ser habitual en el madrileño barrio de la actriz.
