Mar Flores, Carlo Costanzia, Laura Matamoros y Alejandra Rubio se convierten en los nombres propios de una guerra familiar que la modelo ha querido zanjar con una respuesta tan esquiva como demoledora.
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El clan Flores-Matamoros atraviesa uno de sus momentos más críticos y, tras días de especulaciones, la gran protagonista ha tomado la palabra. Mar Flores ha decidido romper su blindaje mediático para pronunciarse sobre el distanciamiento radical entre su hijo, Carlo Costanzia, y su sobrina, Laura Matamoros. La modelo, que siempre ha intentado mantener una imagen de equilibrio, se enfrenta ahora a la difícil tarea de gestionar una ruptura familiar que ya ha saltado de la intimidad a los platós de televisión, dejando tras de sí un reguero de versiones contradictorias.
La gélida reacción de Mar Flores ante el conflicto
Abordada por los medios de comunicación, Mar Flores ha optado por una estrategia de distanciamiento profesional que ha sorprendido a muchos. Al ser interrogada por la fractura de la relación entre los primos, que hasta hace escasos meses presumían de una unión inquebrantable, la empresaria ha tirado de ironía. «A mí me parece que es fantástico», respondía sobre el hecho de que se le preguntase por este espinoso asunto, dejando claro que no piensa entrar en el fango de las declaraciones cruzadas.
Lejos de posicionarse públicamente a favor de su hijo o de su sobrina, la modelo ha reivindicado su propio espacio y el derecho de cada uno a gestionar su vida pública. «Todo el mundo tiene derecho a trabajar, vosotros, ellos, y a vivir profesionalmente como quieran, pero yo hablo de mí, gracias», sentenciaba de forma tajante. Con estas palabras, Mar parece querer desvincular su imagen de las polémicas que rodean a la nueva generación del clan, aunque su silencio dice mucho más de lo que calla.
El desmentido a Alejandra Rubio y la realidad del encuentro
Esta reacción de Mar Flores llega en un momento de máxima tensión informativa. Mientras Alejandra Rubio intentaba apagar el fuego desde el plató de ‘Vamos a ver’, asegurando que no existía una guerra abierta y calificando de «fortuito» el último contacto entre los primos, la realidad que manejan otros periodistas es radicalmente distinta. La versión de la hija de Terelu Campos ha quedado en entredicho tras las últimas informaciones que apuntan a que el conflicto es mucho más profundo de lo que se intenta aparentar.
Según los datos que maneja la colaboradora Giovanna González, el encuentro no tuvo nada de casual ni de amistoso. Los hechos se remontan a hace un mes en las inmediaciones de un centro de belleza en Aravaca. Al parecer, Carlo Costanzia fue directamente al encuentro de Laura Matamoros y, lejos de buscar una reconciliación, el tono fue de máxima hostilidad. «Se baja de su coche muy cabreado y con un tono de voz muy elevado le empieza a cantar las cuarenta a su prima», relatan testigos presenciales.
Una discusión bajo llave y sin reconciliación
La tensión en plena calle fue tal que Laura, buscando proteger su intimidad y evitar que el escándalo fuera a mayores ante los transeúntes, pidió a su primo que continuaran la charla en el interior del vehículo. Sin embargo, las gesticulaciones que se pudieron ver desde fuera no presagiaban nada bueno. La falta de entendimiento fue absoluta y, a tenor de los acontecimientos y del silencio sepulcral que mantienen los protagonistas a día de hoy, aquel cara a cara solo sirvió para certificar una ruptura que Mar Flores ahora intenta esquivar con elegancia.
