La hermana de la influencer Violeta Mangriñán ha roto su silencio en una reveladora entrevista donde detalla las tácticas de presión que sufrió por parte de la cadena durante Supervivientes 2019, llegando a intervenir incluso en su puesto de trabajo fuera de la televisión.
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Un debut marcado por la timidez y el «flan» constante
Lila Mangriñán siempre ha sido la cara discreta de una de las familias más mediáticas de las redes sociales. Sin embargo, su entrada en el universo Telecinco en 2019, coincidiendo con el paso de su hermana por Honduras, no fue el camino de rosas que muchos imaginaban. En su primera entrevista concedida al podcast de Abel Planelles y Olga Ríos, Lila ha confesado que su debut televisivo fue un auténtico calvario personal debido a su timidez extrema.
«Me costó muchísimo», reconoce la valenciana, quien asegura que se sintió «como un flan» desde el primer hasta el último día que pisó las instalaciones de Mediaset. Aunque ante las cámaras intentaba disimular sus nervios para defender el concurso de Violeta, la realidad interna era muy distinta, marcada por una exposición mediática para la que no se sentía preparada.
«No tenía escapatoria»: las llamadas de la cadena a su jefa
Lo que comenzó como un compromiso para acudir a las galas de los jueves en Madrid pronto se convirtió en una exigencia absoluta por parte de la productora. A raíz del mediático romance entre Fabbio Coloricchio y Violeta, el interés por Lila se disparó, y la cadena comenzó a presionarla para que estuviera presente en plató tres días a la semana: martes, jueves y domingos.
La revelación más impactante de Lila Mangriñán apunta directamente a los «tejemanejes» de los despachos. Ante su negativa inicial de viajar tanto a Madrid por incompatibilidad con su trabajo real, la cadena tomó medidas drásticas: llegaron a llamar directamente a su encargada para que la dejara libre de sus obligaciones laborales. «Yo no ponía excusas, era mi realidad, tenía que devolverle las horas a mis compañeras», explica Lila, quien sentencia con amargura que en aquel momento «no tenía escapatoria». Además de las galas de supervivencia, se la obligaba a acudir a Mujeres y Hombres y Viceversa para confrontar a Julen, la expareja de su hermana.
El arrepentimiento de «MiniVioleta» y el rechazo a los realities
A pesar de haber recibido ofertas para participar en formatos estrella como La Isla de las Tentaciones o ser concursante de pleno derecho en Supervivientes, Lila ha rechazado sistemáticamente estas propuestas debido a su miedo a las cámaras. No obstante, hubo un proyecto del que se arrepiente profundamente: su canal en Mtmad, titulado «MiniVioleta».
«Me arrepentiré toda mi vida», asegura tajante sobre su etapa en la plataforma digital de Mediaset. La influencer critica la falta de libertad que tenía para elegir los temas de los que hablaba y la incomodidad de verse forzada a proyectar una imagen que no correspondía con su personalidad tímida, un «palo» más a la gestión de talentos del grupo audiovisual.
