El intento desesperado por mantener una doble moral mediática ha vuelto a provocar una situación límite en plena vía pública, evidenciando la tensa relación que ciertos personajes mantienen con el derecho a la información. Julia Janeiro, la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, ha protagonizado un bochornoso y violento altercado contra un equipo de reporteros gráficos, un desagradable episodio cuyas imágenes exclusivas han sido emitidas por el programa El Tiempo Justo de Telecinco. La joven, que paradójicamente decidió dinamitar su propio anonimato hace apenas quince días previo pago de una jugosa portada en las revistas del corazón, ha pretendido imponer su ley en la calle, desatando la indignación de los profesionales del sector audiovisual por la agresividad empleada por su círculo íntimo.
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La escena, que retrata a la perfección la prepotencia de la nueva hornada de celebridades de las redes sociales, comenzó cuando una reportera y un cámara de televisión localizaron a la creadora de contenido a la salida de un establecimiento madrileño. Lejos de adoptar una postura educada o el silencio que caracteriza a los profesionales de la industria, la hija del diestro montó en cólera de manera inmediata al percatarse de la presencia de los objetivos. «¡Estoy en la calle!», comenzó a gritar con una indignación desmedida, intentando justificar una supuesta vulneración de su intimidad que carece de cualquier tipo de base legal en el ejercicio del periodismo a pie de calle.
Al ser interrogada por las polémicas declaraciones que su madre vertió recientemente en los platós de televisión para defenderla, la tensión se multiplicó. La joven insistió de forma absurda en que se trataba de una grabación «privada», momento en el que los acompañantes que integraban su séquito pasaron a la acción de manera intolerable. «¡No me toques!», exclamó uno de los amigos de la instagramer, encarándose de forma física con la periodista e intentando coartar la libertad de prensa con un argumento jurídico totalmente inventado: «En la calle puedes hacer lo que quieras, pero no puedes grabarla porque ella no quiere que la grabes». Una escena vergonzosa que demuestra el absoluto desprecio de este entorno hacia los redactores que simplemente realizan su trabajo diario.
El veredicto de Leticia Requejo ante la hipocresía de cobrar y exigir anonimato
La reacción de los analistas de la crónica social ante semejante atropello no se ha hecho esperar, desmontando punto por punto las ridículas exigencias de la investigada. La periodista y colaboradora del magacín matinal de Mediaset, Leticia Requejo, ha ejecutado una demoledor análisis tras el visionado de la secuencia, recordando a la audiencia las reglas inamovibles que rigen el sector de la prensa del corazón en España y afeando la actitud caprichosa de la protagonista.
«Hay que recordar que en la calle sí se puede grabar. Querían ver a Julia, que ha hecho una portada hace 15 días. Es parte de las consecuencias», sentenciaba con extrema lucidez la tertuliana en el plató de Telecinco.
El comportamiento de la hija del torero resulta flagrante e insostenible: no se puede facturar dinero de las exclusivas, lucrarse de la proyección pública de los apellidos familiares y, acto seguido, pretender que la vía pública se convierta en un plató privado a su antojo. Este último berrinche en la calle no hace más que retratar a un personaje que busca los beneficios de la fama pero recurre a la censura y al choque con los reporteros en cuanto los focos no están controlados bajo contrato.
