La conocida presentadora Ivonne Reyes ha reaparecido en el plató de ¡De Viernes! para abordar sin tapujos el momento más crítico de su biografía. Tras verse obligada a abandonar Supervivientes 2026 por culpa de una lesión, la modelo venezolana se ha sentado frente a Santi Acosta y Beatriz Archidona para desvelar el monumental lío legal y financiero que la llevó a acumular una deuda de 121.000 euros, un calvario que la obligaba a contar monedas para poder llenar la cesta de la compra.
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La gala final de Supervivientes dejó grandes titulares en las instalaciones de Mediaset pero la verdadera traca llegó la noche siguiente. Ivonne Reyes se sentó en el plató del programa ¡De Viernes! para ajustarse las cuentas a sí misma tras un periplo vital que la ha llevado de la selva de Honduras a la crudeza de la realidad económica. La presentadora y modelo venezolana no se escondió ante Bea Archidona y Santi Acosta y decidió apartar la discreción para desgranar un infierno financiero que casi la deja fuera de juego. Su paso por el concurso de telerrealidad, cortado de raíz por una inoportuna lesión que forzó su abandono prematuro, ha sido el salvavidas para una mujer que reconoce haber tocado fondo en los despachos de los asesores fiscales.
El regreso al foco mediático tras pisar la arena caribeña sirvió para que la invitada ejecutase un giro inesperado en su relato habitual. No hubo espacio para los viejos litigios de la crónica social ni para los reproches de antaño. La venezolana optó por el examen de conciencia en horario de máxima audiencia, confirmando que detrás de la sonrisa impecable de los eventos madrileños se escondía una batalla diaria contra los números rojos y las notificaciones judiciales.
El agujero de los 121.000 euros y las malas compañías
La confesión más cruda de la noche llegó al desvelar la cifra exacta del lastre que arrastraba desde hacía años. Ivonne Reyes reconoció una deuda que llegó a alcanzar los 121.000 euros, un agujero provocado por una alarmante falta de gestión y por la confianza ciega en personas de su entorno que terminaron dándole la espalda. La invitada fue tajante al asumir sus propios errores en la gestión de su patrimonio, ligada siempre a impulsos emocionales antes que al pragmatismo que exige el mercado actual.
«No hice bien, yo peco de tirar mucho del corazón, y creo que he tenido, tenía que haber aprendido a ser un poco más fría, y rodearme de otra gente. Entonces siempre me equivocaba de muchas personas, que después me daban la vuelta y yo no entendía nada. Entonces me equivocaba demasiado, y eso no me ha venido nada bien», admitió ante los micrófonos de Telecinco.
La venezolana desveló que gran parte de ese agujero negro se debió a su empeño en mantener batallas legales estériles que terminaron por devorar sus ahorros. «También me metí en muchos juicios absurdos, que no tenía nada que demostrar ni qué decir, porque de verdad era mucho dinero, y de verdad que si no compensa, hay que estudiarlo muy bien, todo, y asesorarse muy bien», apuntó en referencia a los costes de procuradores y letrados que minaron su solvencia.
La nula formación financiera y el día a día en el súper
La crudeza del relato se intensificó cuando la presentadora habló de la vertiente más cotidiana de su crisis. Lejos de la opulencia que proyectan las redes sociales, donde las imágenes idílicas confunden al espectador y al propio fisco, la realidad en los peores momentos rozó el drama doméstico. La concursante ya había dejado caer algunas píldoras de este calvario durante sus semanas de aislamiento en Honduras, unas declaraciones que cobraron pleno sentido en el plató madrileño.
«Tenía que juntar las monedas para ir al supermercado, pero a mí no me gusta la palabra ruina, siempre trato de cambio los conceptos, son rachas y momentos de crecimiento», recordó sobre aquellos días oscuros. Esta falta de recursos la achaca directamente a una carencia estructural de educación sobre el manejo del dinero, algo que ahora intenta subsanar y que aconseja encarecidamente a la audiencia.
«A nivel de finanzas, tampoco tuve una buena educación financiera, que se lo recomiendo a todos, por favor, que se asesoren, porque de verdad, da igual, si tienes el mínimo, pero que cuentes con ese mínimo. Si tienes mucho, hay que saber cómo distribuir el dinero», sentenció la venezolana para alertar sobre los peligros de una mala administración.
Un respiro legal: la rebaja radical de la deuda
El punto de inflexión en esta historia de asfixia económica llegó casi de la mano de su fichaje por el formato de telerrealidad de Mediaset. Ivonne Reyes relató cómo se alinearon los astros administrativos en la misma semana en la que se cerraba su contrato para viajar a Honduras, abriendo una ventana de esperanza tras más de dos años de negociaciones severas y reestructuraciones bancarias.
«Me dieron la segunda oportunidad, afortunadamente, gracias a Dios, después de dos años y medio, porque pensaban que también en Instagram uno saca unas imágenes que tampoco lo he sabido utilizar, que también se puede sacar dinero de la imagen, pero hay que aprender todo esto. Entonces, todo era como muy rápido y es muy importante aprender todo eso. Definitivamente estábamos en una época de aprendizaje, todo va muy rápido», explicó en relación a los equívocos que generaba su perfil digital.
La resolución definitiva de su situación legal llegó como un bálsamo tras el largo lío legal con el fisco y los acreedores. «Me quitaron las deudas grandes y de Hacienda. La deuda fue bajando y al final cuando me senté con los abogados era tres mil euros. No me lo podía creer», desveló visiblemente emocionada ante los colaboradores del programa de crónica social. Con un saldo pendiente absolutamente residual en comparación con el lastre inicial, la exconcursante mira al futuro con optimismo renovado: «Estoy libre, puedo pedir un crédito», concluyó.
